Tereshin, que trató de romper los récords de culturismo, ahora teme que su vida esté en peligro luego de inyectarse aceite “synthol” en los brazos. Casi 12 meses después, este joven, que ha recibido tratamiento confiesa que no aguanta más el dolor.
“Ya es el fin, pido a Dios que el alma salga de mi cuerpo, no puedo aguantar el dolor”, escribió el miércoles en su cuenta en la red social rusa VKontakte.
En un mensaje en Instagram, acompañado de una foto, explicó: “Me aplico hielo durante una hora y tomo medicinas tres veces al día”. Además, dijo que si los brazos no se recuperan, tendrá que amputárselos.
Ya es el fin, pido a Dios que el alma salga de mi cuerpo, no puedo aguantar el dolor”, escribe Kiril Tereshin.
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