“Coordinaremos esfuerzos para contrarrestar las iniciativas ilegales con nuestros colegas iraníes y otros países interesados”, ha declarado este jueves la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, durante una rueda de prensa.
Zajárova ha afirmado que la escalada de tensiones entre EE.UU. e Israel contra Irán ha tenido graves consecuencias para los mercados energéticos mundiales, al poner en riesgo una quinta parte del petróleo mundial y un tercio del gas.
Asimismo, ha señalado que Rusia trabajará con países afines para reducir y, en última instancia, eliminar el uso de sanciones como herramienta de presión en las relaciones internacionales. Según Zajárova, las sanciones se utilizan cada vez más para presionar y castigar a países cuyas políticas no son aceptadas por los gobiernos occidentales.
Las declaraciones de Zajárova se producen después de que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, calificara las últimas medidas económicas estadounidenses contra Irán y los países que cooperan con Teherán de ataque contra la soberanía nacional y el derecho de las naciones a la autodeterminación.
China también rechazó las últimas restricciones y amenazas de EE.UU. contra los compradores de petróleo iraní y subrayó que su cooperación con Teherán se desarrolla de conformidad con el derecho internacional, al tiempo que advirtió contra cualquier intento de perturbar o debilitar esos lazos.
En este sentido, China ha advertido a Estados Unidos que adoptará “todas las medidas necesarias” para “proteger con firmeza sus derechos e intereses legítimos” si las empresas chinas se ven incluidas en las nuevas sanciones relacionadas con Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la semana pasada una nueva ofensiva económica contra Irán, que describió como un “Día D” y la mayor operación de este tipo emprendida contra un país.
Washington amenazó, además, con represalias económicas contra cualquier país, empresa o entidad financiera que contribuya a mantener los flujos financieros hacia Teherán.
En reacción, las autoridades iraníes aseguran que la guerra económica de Trump está abocada al fracaso, recordando que anteriores presidentes estadounidenses como Barack Obama también plantearon medidas de asfixia económica que no dieron resultado.
mnj/tmv
