Según la compañía rusa, el buque Yanina, operado por la filial marítima FESCO, no transportaba carga militar ni material relacionado con actividades nucleares, sino productos esenciales como alimentos congelados y materiales de construcción.
Rosatom señaló que el barco se hundió tras el ataque de un dron ucraniano cerca del puerto ruso de Novorosíisk. Los 17 tripulantes fueron rescatados y se encuentran en buen estado de salud.
El director general de la agencia nuclear Rosatom, Alexéi Lijachiov, calificó el ataque ucraniano como un acto de “piratería y robo en el mar”.
Desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania en febrero de 2022, Kiev ha dirigido ataques contra buques con bandera rusa en el mar Negro, alegando que Moscú utiliza estas rutas para transportar mercancías sancionadas, incluido petróleo.
El mes pasado, Ucrania protagonizó una nueva escalada al atacar un buque comercial iraní que se dirigía hacia Rusia en el mar Caspio. Las autoridades ucranianas afirmaron posteriormente que el incidente fue accidental después de que Teherán advirtiera de una respuesta contundente.
Analistas consideran que estas acciones podrían formar parte de los intentos de Kiev por ampliar el escenario del conflicto y atraer mayor apoyo financiero y militar de sus aliados occidentales, incluido Estados Unidos.
Esto ocurre mientras Washington ha expresado dudas sobre la capacidad de Ucrania para lograr avances decisivos y ha planteado la reducción gradual de la ayuda militar y financiera para impulsar una salida negociada con Moscú.
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