El miércoles, el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) anunció que su plan de enviar 1000 tropas adicionales a Oriente Medio incluye un batallón de misiles Patriot, aviones de vigilancia tripulados y no tripulados y “otras capacidades de disuasión”.
“Es lamentable que no haya signos de retirada de la línea de escalada de la confrontación y que Estados Unidos esté enseñando músculo”, ha lamentado el viceministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov.
El alto diplomático ruso ha subrayado, además, que Irán ha cumplido con sus obligaciones asumidas bajo el acuerdo nuclear sellado en 2015 entre Teherán y el Grupo 5+1 —entonces formado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania—.
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No obstante, el Gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, sigue su campaña de presión contra Irán, que también “es una tendencia peligrosa para la situación internacional en su conjunto”.
Es lamentable que no haya signos de retirada de la línea de escalada de la confrontación y que Estados Unidos esté enseñando músculo”, denuncia el viceministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, en reacción a la decisión de EE.UU. de enviar misiles Patriot a la región de Oriente Medio.
Conforme al vicecanciller ruso, las últimas medidas adoptadas por Washington “reflejan que, en el arsenal de la política exterior de EE.UU., cada vez quedan menos herramientas, excepto de la presión, ya sea, en forma de sanciones o militares, (…) hacia los países que considera indeseables”.
El plan de EE.UU. de aumentar el número de sus fuerzas militares en el oeste de Asia, se produce casi un mes después de que el Pentágono desplegara un portaviones nuclear y una unidad de bombarderos en esta región, so pretexto de enviar una “advertencia a las actividades de Irán” en la región.
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Las autoridades persas, sin embargo, han restado importancia a la retórica belicista estadounidense y la consideran parte de una mera “guerra psicológica”; no obstante, hacen hincapié que sus tropas están en plena disposición para dar una “respuesta fuerte en un tiempo mínimo” a cualquier agresión militar exterior.
De hecho, la División Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán ha derribado la madrugada de este mismo jueves el dron espía estadounidense Global Hawk después de que violara el territorio de la República Islámica en la región frente a la localidad de Kuhmobark, sita en la provincia sureña de Hormozgan.
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