El presidente de la Generalitat se compromete a cumplir con el plazo de un año y medio para llegar a la independencia.
Tres prioridades básicas: gestionar el día a día, ampliar la base secesionista y crear las estructuras de Estado de la nueva República catalana. Con estos objetivos se ha presentado el nuevo Gobierno de Cataluña en el Parlamento. Un ejecutivo de transición nacional, posautonómico y de preindependencia.
A corto y medio plazo, Cataluña prevé aprobar la ley de transitoriedad jurídica, la Hacienda catalana y la del proceso constituyente. Puigdemont prioriza el diálogo, consciente de su dificultad.
La oposición ha criticado la formación del nuevo Gobierno por asumir competencias en exteriores y anticipar el proyecto independentista.
Una de las prioridades establecidas por Puigdemont es la de mantener la estabilidad parlamentaria con la Candidatura de Unidad Popular (CUP) tras el acuerdo secesionista.
Los primeros obstáculos han llegado por la devolución de la paga de funcionarios, aunque la gran batalla de los próximos meses será la aprobación de los próximos presupuestos.
Oriol Puig, Barcelona.
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