Durante una entrevista concedida el viernes al programa estadounidense Face the Nation with Margaret Brennan, de la cadena CBS, al margen del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) en Nueva York, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, aseveró que la intención de Estados Unidos es “derrocar” al sistema iraní, mientras que Israel lo expresa en su propio discurso, agregando que lo que Washington está haciendo no es negociar.
En la entrevista, el mandatario cuestionó que Estados Unidos planteara negociaciones mientras recurría simultáneamente a la presión y la acción militar, y expuso las posiciones de Teherán sobre el diálogo con Washington, el expediente nuclear y las tensiones regionales.
Aseveró que Irán dialoga “pero no mediante la intimidación ni la coacción para obligarnos a someternos”.
Iranian President Masoud Pezeshkian sat down with @FaceTheNation’s @MargBrennan for a network exclusive interview and was asked about the conditions for reopening the Strait of Hormuz. pic.twitter.com/BDkdDGfLva
— CBS Evening News with Tony Dokoupil (@CBSEveningNews) September 25, 2026
En este sentido, Pezeshkian recordó que Irán y Estados Unidos habían alcanzado previamente un entendimiento en Islamabad sobre el fin de la guerra y afirmó que el proceso se había visto interrumpido pese a que las diferencias podían haberse resuelto mediante el diálogo. Subrayó que Teherán seguía dispuesto a avanzar sobre la base de aquel marco, siempre que Washington retomara los compromisos acordados.
El presidente iraní insistió en que cualquier nuevo acuerdo debía incluir garantías de cumplimiento. Según explicó, la experiencia de acuerdos anteriores había erosionado la confianza de Teherán, por lo que no bastaba con alcanzar un entendimiento: las partes debían demostrar en la práctica su disposición a respetarlo.
Sobre el plan de siete días propuesto por Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz, Pezeshkian afirmó que, naturalmente, el proceso comenzará el mismo día en que Washington aceptara la propuesta iraní.
Respecto a la cuestión nuclear, Pezeshkian reiteró que Irán no buscaba fabricar armas nucleares y aseguró que estaba dispuesto a abordar el programa nuclear y los mecanismos de supervisión dentro del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y de los marcos internacionales pertinentes.
Sin embargo, cuestionó que Estados Unidos e Israel hubieran atacado instalaciones nucleares iraníes mientras estas se encontraban bajo supervisión internacional. “¿Según qué ley internacional puede justificarse que un centro bajo supervisión sea bombardeado?”, preguntó, al criticar también la falta de una respuesta contundente por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
“Según esas mismas leyes internacionales, cuando existen centros nucleares bajo la supervisión y el control de la AIEA en el marco del TNP, ningún país tiene derecho legal a atacarlos. Sin embargo, Estados Unidos e Israel los atacaron. El propio organismo, en lugar de condenarlos enérgicamente, no mostró ninguna reacción. ¿Por qué atacaron centros y emplazamientos que estaban bajo su régimen de vigilancia e inspección sin precedentes, precisamente aquellos que contaban con la mayor vigilancia? No habíamos infringido ese marco”, criticó.
Sobre las inspecciones, explicó que la cuestión debía resolverse mediante negociaciones y dentro de un marco previamente acordado. Recordó asimismo que, tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear, Irán había esperado durante un año a que los países europeos cumplieran sus compromisos, algo que, según sostuvo, finalmente no ocurrió.
Pezeshkian también rechazó las acusaciones sobre una supuesta intención iraní de desarrollar armas nucleares y recordó que la fabricación de este tipo de armamento estaba prohibida mediante un edicto religioso (fatwa) emitido por el Líder mártir de la República Islámica (el ayatolá Seyed Ali Jamenei). En este contexto, cuestionó las verdaderas intenciones de Washington y afirmó que el objetivo estadounidense no se limitaba a resolver la cuestión nuclear.
El presidente iraní denunció asimismo el impacto de las sanciones sobre la población y las calificó de medidas “inhumanas y brutales”.
En este sentido, afirmó que estas restricciones habían afectado el acceso de los iraníes a bienes esenciales, incluidos medicamentos y alimentos, y cuestionó que quienes decían defender los derechos humanos aplicaran medidas que, según sostuvo, golpeaban especialmente a pacientes, ancianos, personas pobres y otros sectores vulnerables.
“Afirman ser defensores de los derechos humanos, dicen que piensan en la humanidad. Si están en guerra con nosotros o con los no civiles, ¿qué tienen que ver con los civiles? Lo que Estados Unidos está cometiendo es un crimen de guerra”, indicó. Asimismo, rechazó los informes sobre la situación económica y social de Irán que, a su juicio, no reflejaban la realidad del país.
Pese a las profundas diferencias y a la grave pérdida de confianza entre Teherán y Washington, Pezeshkian reiteró que Irán no había cerrado la puerta a la diplomacia. No obstante, dejó claro que cualquier avance requería diálogo, respeto mutuo, garantías sobre el cumplimiento de los acuerdos y el abandono de las presiones y las imposiciones.
Estados Unidos y el régimen de Israel lanzaron el 28 de febrero de 2026 una guerra de agresión contra Irán, en la que asesinaron al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, junto con varios altos funcionarios y cientos de civiles iraníes.
No fue la primera agresión conjunta contra Irán. Washington y el régimen israelí ya habían atacado la República Islámica durante una guerra de 12 días en junio de 2025 y volvieron a atacarla el 28 de febrero de 2026, mientras mantenían negociaciones con Teherán. Tras el incumplimiento de los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento de Islamabad, las autoridades iraníes han subrayado que la confianza deberá reconstruirse mediante hechos y garantías concretas, no mediante declaraciones contradictorias desde la Casa Blanca.
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