“La intervención de las fuerzas encargadas de hacer cumplir la ley para detener las actividades ilegales de una institución vinculada a la Embajada de Francia en Teherán se produjo tras la prolongada y reiterada desatención de la Embajada francesa a las advertencias de las autoridades competentes iraníes”, ha afirmado este lunes la Cancillería iraní.
Según el Ministerio, las autoridades iraníes habían advertido durante varios años sobre la necesidad de “registrar legalmente” el centro y “obtener la autorización correspondiente” para su funcionamiento. Asimismo, ha señalado que la intervención se llevó a cabo en virtud de una orden judicial.
Además, ha puntualizado que las disposiciones de la Convención de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas relativas a los privilegios e inmunidades de las embajadas son claras. En este sentido, ha subrayado que la embajada de Francia debía obtener, conforme a las leyes y normativas del país receptor, las autorizaciones legales necesarias para establecer y operar centros e instituciones de carácter cultural y educativo.
“La insistencia de la embajada de Francia en Teherán en ignorar las disposiciones de la Convención sobre Relaciones Diplomáticas y pretender quedar exenta de las leyes y normativas de la República Islámica de Irán no es en absoluto aceptable”, ha destacado el Ministerio.
Asimismo, ha reiterado la necesidad de que la embajada de Francia “se abstenga de cualquier acción contraria a la ley y ajena a las normas diplomáticas”, así como la importancia de “respetar las disposiciones de la Convención de Viena y cumplir” las leyes y normativas internas pertinentes.
Irán suspendió el domingo, por orden judicial, el Centro de Lengua Francesa (CLF) en Teherán, dependiente de la sección cultural de la embajada de Francia, por llevar a cabo “actos ilegales que violaban las convenciones diplomáticas” y haber “abusado de su condición de centro de formación lingüística”.
Por su parte, Francia condenó la clausura del centro y calificó de “injustificable e inaceptable” la entrada de las fuerzas de seguridad iraníes en sus instalaciones.
Teherán sostiene que el CLF ha continuado sus actividades durante años, pese a las reiteradas advertencias para obtener la autorización legal correspondiente.
Aunque la Convención de Viena de 1961 garantiza la inviolabilidad de las embajadas y la inmunidad de los diplomáticos, también establece que quienes gozan de privilegios diplomáticos deben respetar las leyes del Estado receptor y abstenerse de interferir en sus asuntos internos.
arz/tmv
