• El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, durante una rueda de prensa.
Publicada: domingo, 20 de septiembre de 2026 1:38

Irán defendió su participación en reunión de la Asamblea General de la ONU en Nueva York como un derecho legal irrenunciable y no como un favor concedido por EE.UU.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, declaró el sábado que la participación de Irán en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) es un derecho legal como país fundador y denuncia las trabas de Washington en la emisión de visados.

El vocero afirmó que “la presencia en Nueva York no tiene absolutamente ningún atractivo para los representantes de Irán, pero allí hay una trinchera que no debe abandonarse”.

“La participación de la República Islámica de Irán en la reunión de la Asamblea General es un derecho legal y nadie nos ha hecho un favor al respecto", remarcó Baqai y recordó que Irán es uno de los 50 países fundadores de las Naciones Unidas.

Tras destacar que habían transcurrido siete meses desde los recientes conflictos y crímenes contra Irán, el funcionario iraní explicó que, pese a las dificultades y a la falta de incentivos para desplazarse a Nueva York, existe el deber de estar presente en “el evento internacional más importante” para hacer llegar a la comunidad global “la justicia del pueblo iraní”.

En este contexto, denunció además que la parte estadounidense utiliza “todos los instrumentos” para impedir la presencia de la delegación iraní, desde “declaraciones soeces y propaganda mediática” hasta el abuso de su condición de gobierno anfitrión mediante retrasos en la emisión de visados o la negativa directa a concederlos a varios miembros de la delegación. ´

“Estas obstrucciones y propaganda negativa nunca harán que retrocedamos en nuestro derecho legítimo a participar en esta reunión y expresar las posiciones firmes de la República Islámica de Irán y de la gran nación iraní”, aseveró.

 

Asimismo, Baqai se refirió a las preocupaciones sobre la retórica diplomática y el riesgo de que el ambiente de la Asamblea General transmita un mensaje erróneo de distensión.

“Todos compartimos esta preocupación de que la percepción de la otra parte sea distinta de lo que pretendemos; por lo tanto, definitivamente no debe emitirse ninguna señal excepto la señal de poder y autoridad, que tiene una base completamente real”, indicó.

El incumplimiento de Estados Unidos de sus obligaciones como país anfitrión de las Naciones Unidas, en virtud del Acuerdo de la Sede de 1947 no es algo inusual. Durante el Mundial de fútbol de este verano, la selección iraní afrontó restricciones que la obligaron a concentrarse en la ciudad mexicana de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos, y a entrar en territorio estadounidense únicamente para disputar sus partidos.

Según informes aún no confirmados, Estados Unidos ha concedido visas a la delegación iraní que asistirá la próxima semana a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, dijo el jueves un portavoz del Departamento de Estado.

La fuente advirtió que la delegación iraní, que incluiría al presidente de Irán, Masud Pezeshkian, y su canciller Seyed Abás Araqchi, será más pequeña que la del año pasado, y se enfrentará a restricciones de viaje y prohibiciones sobre la compra de bienes de lujo y otros productos.

Aunque Estados Unidos e Irán no mantienen relaciones diplomáticas oficiales, la República Islámica cuenta con diplomáticos acreditados ante Naciones Unidas, lo que obliga a Washington, en virtud del Acuerdo de Sede de la ONU, a facilitar su entrada y permanencia en el país.

La visita se produce mientras Irán enfrenta una guerra de agresión lanzada por Estados Unidos e Israel hace casi siete meses.

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