El ministro de Asuntos Exteriores de Irán ha condenado enérgicamente el plan del presidente estadounidense, Donald Trump, de utilizar activos iraníes congelados para pagar indemnizaciones por daños sufridos por buques, y ha advertido que esa medida sienta un peligroso precedente a escala mundial.
La dura advertencia de Araqchi, formulada este viernes, se produce en un momento en que el presidente estadounidense ha intensificado su retórica con amenazas directas contra la infraestructura civil de Irán.
En una publicación con términos contundentes en la red social X, Araqchi ha puesto de manifiesto que “confiscar los activos de otra nación para pagar reclamaciones futuras no relacionadas constituye un precedente incendiario”, y ha recalcado que “quienes celebren o se beneficien de esos fondos deben recordar que, una vez que los gobiernos normalizan la confiscación, los activos de nadie estarán seguros. El caos resultante no será ni agradable ni pacífico”.
Hace dos semanas, la República Islámica anunció el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, después de que el ejército estadounidense llevara a cabo sucesivas oleadas de ataques aéreos letales contra Irán e impusiera un bloqueo sobre los puertos iraníes.
Al afirmar que controla el estrecho, Estados Unidos también ha inducido a error a embarcaciones para que transiten por una ruta insegura en esta estratégica vía marítima, provocando que algunas sufran explosiones.
La amenaza de confiscar activos constituye la más reciente de una serie de provocaciones del presidente Trump, que reflejan una política volátil e impredecible.
Ello se produce después de que Trump amenazara recientemente con que Estados Unidos “bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA” dentro de Irán, “incluidos los situados junto a la capital, Teherán, o en ella”, por cada ataque contra un buque en el estrecho de Ormuz.
Trump añadió además que responsabilizará a Irán de cualquier ataque en el mar Rojo por el movimiento popular yemení Ansarolá, que ha declarado un bloqueo naval contra Arabia Saudí, prometiendo un “castigo militar de gran envergadura”.
No es la primera vez que Washington pone en la mira los activos iraníes, una práctica que Teherán denuncia como un acto de piratería. Estados Unidos posee un historial documentado de incautación de cargamentos de petróleo iraní.
En uno de los casos más notorios, Estados Unidos confiscó más de dos millones de barriles de crudo iraní del petrolero MT Achilleas y los vendió por 110 millones de dólares. Entre otros incidentes figura la incautación de cerca de un millón de barriles del buque Suez Rajan en 2023, acción que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán calificó de “un claro ejemplo de piratería”.
Esta postura también quedó reflejada en un memorando de entendimiento, en virtud del cual Estados Unidos se había comprometido a liberar 24 000 millones de dólares en activos iraníes congelados.
Sin embargo, Washington fue retrocediendo gradualmente: primero sostuvo que la cifra ascendía a 12 000 millones de dólares, después la redujo a 3000 millones, y finalmente no liberó ninguno de esos fondos.
hnb
