Por HispanTV
Los años dedicados a la formación en las ciencias islámicas, la lucha contra el régimen Pahlaví, la prisión, las detenciones y el exilio dieron paso a un periodo caracterizado por el desempeño de amplias responsabilidades dentro del sistema de la República Islámica.
Durante esta etapa asumió diversas funciones de carácter político, cultural y ejecutivo, desempeñando en cada momento nuevas responsabilidades. Este recorrido comenzó con su participación en los días del triunfo de la Revolución, continuó con el ejercicio de distintos cargos durante los primeros años del nuevo sistema, prosiguió con su elección como presidente de la República y, posteriormente, con su designación como Líder de la República Islámica de Irán. Esta trayectoria culminó con su martirio en 2025.
Su participación en los días del triunfo de la Revolución Islámica
Con la intensificación del movimiento revolucionario y la inminencia del triunfo de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei desempeñó, junto con otros dirigentes revolucionarios, un papel activo en la organización de los acontecimientos y en la consecución de los objetivos del movimiento.
En febrero de 1979, coincidiendo con el histórico regreso del Imam Jomeini a Irán, fue nombrado miembro del Comité de Recepción del Imam Jomeini y participó en la organización de los actos destinados a recibir al fundador de la Revolución Islámica.
Su designación para esta responsabilidad fue el resultado de años de actividad revolucionaria, de lucha y de la confianza que las fuerzas revolucionarias depositaban en su capacidad académica, organizativa y de gestión. Este cargo constituyó su primera responsabilidad oficial dentro de la estructura de la Revolución tras su victoria.
La fundación del Partido de la República Islámica
Apenas unas semanas después del triunfo de la Revolución, el 18 de febrero de 1979, el ayatolá Jamenei participó en la fundación del Partido de la República Islámica.
La creación de esta organización representó una de las primeras iniciativas políticas emprendidas tras el establecimiento del nuevo sistema. Su presencia entre los fundadores reflejaba el importante papel que desempeñó en la organización de la actividad política y revolucionaria durante los primeros años de la República Islámica.
Esta responsabilidad marcó el comienzo de una etapa en la que, además de mantener sus actividades académicas y culturales, asumió numerosas funciones políticas y ejecutivas dentro del nuevo Estado.
Nombramiento como imam del rezo del viernes de Teherán
En el marco de este proceso, el 14 de enero de 1980, el ayatolá Seyed Ali Jamenei fue nombrado por decreto del Imam Jomeini como imam del rezo del viernes de Teherán.
En los primeros años de la Revolución Islámica, el rezo del viernes en Teherán constituía una de las principales tribunas oficiales de la República Islámica, y la dirección de esta oración colectiva representaba una responsabilidad de gran relevancia para abordar cuestiones religiosas, sociales y revolucionarias.
Su nombramiento para este cargo reflejaba la confianza que el Imam Jomeini depositaba en sus capacidades académicas, religiosas y de liderazgo. A partir de ese momento, las responsabilidades del Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán en la administración del país adquirieron una dimensión mucho más amplia y su papel dentro de la estructura de la República Islámica cobró un protagonismo creciente.
Su incorporación a la labor legislativa
En mayo de 1980, el ayatolá Jamenei fue elegido por los ciudadanos de Teherán como diputado de la primera legislatura de la Asamblea Consultiva Islámica.
Su ingreso en el Parlamento constituyó una nueva responsabilidad que asumió simultáneamente con sus funciones como imam del rezo del viernes de Teherán. Esta etapa le brindó la oportunidad de participar en la configuración de las estructuras legislativas de la República Islámica y de contribuir al proceso de consolidación del nuevo sistema político durante sus primeros años.
Al finalizar 1980, el ayatolá Jamenei desempeñaba de forma simultánea importantes responsabilidades en los ámbitos político, cultural y legislativo. Estas funciones prepararon el terreno para que asumiera tareas aún más relevantes durante la etapa de la Defensa Sagrada y en el ejercicio de responsabilidades ejecutivas de mayor alcance en los años posteriores.
Integración en el Consejo Supremo de Defensa al inicio de la Guerra Impuesta
El 22 de septiembre de 1980, con el inicio de la guerra lanzada por el exdictador iraquí Sadam Husein, el ayatolá Jamenei asumió una nueva responsabilidad dentro de la República Islámica al incorporarse como miembro del Consejo Supremo de Defensa, participando en la dirección de los asuntos relacionados con la defensa del país.
Su participación en este órgano no se limitó al ámbito administrativo. Desde los primeros días del conflicto mantuvo una presencia constante en los frentes de batalla, acompañando tanto a las autoridades como a los combatientes y desempeñando parte de sus responsabilidades directamente en las zonas de operaciones.
Este periodo constituye uno de los momentos más delicados de la historia de la República Islámica de Irán. La coincidencia de sus responsabilidades políticas, legislativas y militares reforzó aún más el papel del ayatolá Jamenei en la gestión de los asuntos del Estado.
Responsabilidades durante los años más difíciles de la Defensa Sagrada
El estallido de la guerra transformó profundamente las circunstancias de los primeros años de la Revolución. La República Islámica no solo debía consolidar sus nuevas instituciones, sino también hacer frente a una agresión militar externa, lo que obligó a sus dirigentes a asumir responsabilidades simultáneas en múltiples ámbitos.
En ese contexto, el ayatolá Jamenei, además de mantener las funciones que ya desempeñaba, desarrolló una intensa actividad tanto en el Consejo Supremo de Defensa como en los frentes de combate. Su presencia constante reflejaba la misma vocación de servicio y el mismo sentido de la responsabilidad que había demostrado antes de la Revolución, durante los años de lucha, encarcelamiento y exilio.
El atentado en la mezquita Abuzar
El 27 de junio de 1981, el ayatolá Seyed Ali Jamenei fue víctima de un atentado en la mezquita Abuzar de Teherán y resultó gravemente herido.
Este hecho constituyó uno de los acontecimientos más relevantes de los primeros años de la República Islámica. La gravedad de las lesiones obligó a que permaneciera un tiempo bajo tratamiento médico, pero el atentado no impidió que continuara desempeñando sus responsabilidades dentro del sistema político.
El atentado de la mezquita Abuzar ocupa un lugar destacado en la vida del Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán: aunque le dejó importantes secuelas físicas, no logró apartarlo de sus actividades políticas y ejecutivas.
Elección como presidente de la República
Pocos meses después del atentado, el 2 de octubre de 1981, el ayatolá Jamenei fue elegido por voto popular como el tercer presidente de la República Islámica de Irán.
Su elección marcó el inicio de una nueva etapa de responsabilidades ejecutivas. Tras años de lucha revolucionaria, actividad cultural, participación en el Consejo de la Revolución, dirección del rezo del viernes de Teherán, representación parlamentaria y pertenencia al Consejo Supremo de Defensa, asumía ahora la conducción del poder ejecutivo del país.
Esta elección reflejaba la confianza de la población en su trayectoria académica, revolucionaria y administrativa, y consolidó aún más su posición dentro de la estructura de la República Islámica.
El comienzo de una nueva etapa de responsabilidades ejecutivas
Con el inicio de su presidencia, el alcance de las responsabilidades del ayatolá Jamenei se amplió considerablemente. El cargo adquiría una importancia especial al coincidir con la continuación de la Guerra Impuesta y con una situación particularmente delicada para el país, de modo que la gestión de los asuntos ejecutivos exigía una presencia y un esfuerzo permanentes.
El año 1981 puede considerarse un punto de inflexión en su trayectoria política: por un lado, estuvo marcado por el atentado y las graves heridas sufridas; por otro, por su elección como presidente de la República, que abrió una nueva etapa de servicio desde la más alta responsabilidad ejecutiva del Estado. Esta función continuó en los años siguientes y preparó el terreno para una nueva fase de su vida política.
Dos mandatos presidenciales
La elección del ayatolá Jamenei como presidente el 2 de octubre de 1981 inauguró un nuevo periodo de responsabilidades ejecutivas en la República Islámica de Irán. Asumió el cargo en un momento en que el país afrontaba simultáneamente la guerra y el proceso de consolidación de sus instituciones políticas y administrativas.
Tras el inicio de su mandato, se encargó de la dirección del poder ejecutivo y desempeñó esta responsabilidad durante dos periodos consecutivos. Según el texto de referencia, su presidencia se prolongó hasta 1989, años durante los cuales ocupó la más alta responsabilidad ejecutiva del país.
Continuidad del servicio en las más altas responsabilidades nacionales
El periodo presidencial constituyó la continuación natural de las responsabilidades que el ayatolá Seyed Ali Jamenei había asumido previamente en distintos ámbitos. Su experiencia como miembro de la Asamblea Consultiva Islámica, imam del rezo del viernes de Teherán, integrante del Consejo Supremo de Defensa y protagonista de los primeros años de la Revolución se reflejó ahora en el ejercicio de la Presidencia de la República.
A lo largo de esos años, desempeñó sus funciones como presidente al frente de la administración del país. Este periodo representa una parte fundamental de su trayectoria política y ejecutiva, y constituye el vínculo entre los primeros años de la Revolución Islámica y el inicio de su liderazgo al frente de la República Islámica de Irán.
Fallecimiento del Imam Jomeini
El 4 de junio de 1989, con el fallecimiento del Imam Jomeini, la República Islámica de Irán entró en una nueva etapa de su historia.
Este acontecimiento marcó uno de los momentos más trascendentales de la Revolución Islámica y planteó importantes desafíos a las autoridades del país. La muerte del fundador de la República Islámica puso fin a una etapa histórica e inauguró un nuevo periodo en la dirección política del Estado. En ese contexto, la elección del nuevo Líder pasó a convertirse en una de las principales responsabilidades de la Asamblea de Expertos para el Liderazgo.
Elección como Líder de la República Islámica de Irán
Un día después del fallecimiento del Imam Jomeini, el 5 de junio de 1989, el ayatolá Seyed Ali Jamenei fue elegido por la Asamblea de Expertos para el Liderazgo como Líder de la República Islámica de Irán.
Esta elección marcó el comienzo de una nueva etapa en su vida. Después de años dedicados al estudio de las ciencias islámicas, la lucha contra el régimen Pahlaví, el desempeño de diversas responsabilidades tras el triunfo de la Revolución y dos mandatos consecutivos como presidente de la República, asumía ahora la dirección suprema de la República Islámica de Irán.
Su designación como Líder constituyó un punto de inflexión en su trayectoria política y dio inicio a una etapa en la que sus responsabilidades adquirieron una dimensión aún más amplia.
El inicio de la etapa de liderazgo
Con su elección como Líder en junio de 1989, comenzó una nueva fase en la vida del ayatolá Jamenei. Esta responsabilidad representaba la continuidad de un camino iniciado durante los años de lucha contra el régimen Pahlaví y prolongado, tras el triunfo de la Revolución Islámica, mediante el ejercicio de diversas responsabilidades dentro del nuevo Estado.
El periodo de liderazgo constituyó una etapa diferenciada de su trayectoria. Además de asumir la dirección de la República Islámica de Irán, continuó desarrollando su labor académica. Según el texto de referencia, desde los primeros años de esta etapa impartió también las clases avanzadas de jurisprudencia islámica (dars-e jarej de fiqh), manteniendo así su actividad científica junto con las responsabilidades de mayor nivel dentro del sistema político.
De este modo, el final de su presidencia y el inicio de su liderazgo no representaron el cierre de una trayectoria, sino el comienzo de una nueva etapa de servicio, caracterizada por la continuidad de sus actividades académicas, religiosas y culturales, que ocuparon un lugar central durante una parte significativa de su vida.
El inicio de una nueva etapa de actividad académica
Tras la elección del Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán como Líder de la República Islámica, el 5 de junio de 1989, sus responsabilidades políticas y de dirección entraron en una nueva fase. Sin embargo, estas obligaciones no lo alejaron de su labor académica ni de su actividad en los seminarios religiosos. Según el texto de referencia, además de desempeñar las funciones propias del liderazgo, continuó su trayectoria científica y la enseñanza de las ciencias islámicas siguió formando parte de sus actividades.
La continuidad de su labor académica junto al ejercicio de las más altas responsabilidades del Estado reflejaba la estrecha relación entre su condición de erudito religioso y su compromiso con las responsabilidades sociales, un vínculo que se había forjado desde su adolescencia, durante sus años de formación en los seminarios islámicos, y que se mantuvo a lo largo de toda su vida.
El inicio de las clases avanzadas de jurisprudencia islámica
En 1990, el ayatolá Seyed Ali Jamenei comenzó a impartir las clases avanzadas de jurisprudencia islámica (dars-e jarej de fiqh) en la Huseiniya del Imam Jomeini.
El dars-e jarej constituye el nivel más elevado de enseñanza en los seminarios islámicos. La impartición continua de estas clases representaba la prolongación natural de un recorrido académico iniciado en su juventud con su incorporación a este nivel de estudios y consolidado tras años de formación en Mashhad, Nayaf y Qom.
El inicio de estas lecciones puso de manifiesto que sus responsabilidades como Líder no constituían un obstáculo para la continuidad de su labor académica y docente, y que la enseñanza de las ciencias islámicas seguía ocupando un lugar destacado en sus actividades.
Reconocimiento como fuente de emulación (marŷa' al-taqlid)
En 1994, tras el fallecimiento del Mohammad Ali Araki, el Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán fue reconocido por la Sociedad de Profesores del Seminario Islámico de Qom como fuente de emulación (marŷa' al-taqlid).
Este acontecimiento constituye uno de los hitos académicos más importantes de su etapa como Líder y refleja el reconocimiento de su autoridad científica y jurisprudencial entre los eruditos de los seminarios islámicos.
Su reconocimiento como marŷa' al-taqlid fue la continuación natural de décadas de estudio, enseñanza y dedicación constante a las ciencias islámicas, una trayectoria iniciada en su juventud y consolidada posteriormente mediante la impartición de las clases avanzadas de jurisprudencia y otras actividades académicas.
Continuidad de sus responsabilidades como Líder
Durante los años posteriores a su elección, el ayatolá Jamenei ejerció la dirección de la República Islámica de Irán, al tiempo que mantuvo sus actividades académicas, culturales y religiosas.
Este periodo constituye la etapa más prolongada de su vida pública. A lo largo de estos años, el ejercicio del liderazgo se desarrolló de forma paralela a su labor docente y religiosa, preservando su presencia activa en el ámbito de los seminarios islámicos.
La publicación de la Declaración del Segundo Paso de la Revolución
En febrero de 2019, el Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán publicó la Declaración del Segundo Paso de la Revolución.
Según el texto de referencia, este documento fue presentado como la hoja de ruta para las cuatro décadas siguientes de la Revolución Islámica. Su publicación constituye uno de los acontecimientos más destacados de su etapa como Líder y forma parte de las responsabilidades asumidas en la dirección de la República Islámica de Irán.
Desde el inicio de su liderazgo en 1989 hasta la emisión de esta declaración, el ayatolá Jamenei compaginó la conducción del sistema político con la continuidad de sus actividades académicas y religiosas. Este periodo refleja su presencia constante en los ámbitos científico, cultural y de dirección, y constituye una parte esencial de su trayectoria.
Con ello, su vida se acercaba a su etapa final: un periodo marcado por décadas de responsabilidad al frente de la República Islámica de Irán, que culminó con su martirio en 2025.
Continuidad de sus responsabilidades hasta los últimos años de su vida
Tras ser elegido Líder de la Revolución Islámica de Irán en 1989, el ayatolá Jamenei asumió la dirección del sistema político y desempeñó esta responsabilidad hasta el final de su vida. Durante esos años, además de ejercer las funciones propias del liderazgo, mantuvo una intensa actividad académica y religiosa. La impartición de las clases avanzadas de jurisprudencia islámica (dars-e jarej de fiqh) y otras labores de carácter religioso continuaron formando parte de su agenda.
Según el texto de referencia, su etapa como Líder estuvo marcada por acontecimientos relevantes como el inicio de la enseñanza del dars-e jarej de fiqh, su reconocimiento como fuente de emulación (marŷa' al-taqlid) y la publicación de la Declaración del Segundo Paso de la Revolución. Estos hitos reflejan las dimensiones académica, religiosa y cultural de su actividad, paralelas a sus responsabilidades al frente de la República Islámica de Irán.
Los años de su liderazgo constituyeron la continuación natural de un camino iniciado en la adolescencia con el estudio de las ciencias islámicas, fortalecido durante la lucha contra el régimen Pahlaví y consolidado, tras el triunfo de la Revolución Islámica, mediante el desempeño de sucesivas responsabilidades públicas.
La Declaración del Segundo Paso de la Revolución: una hoja de ruta para el futuro
Uno de los acontecimientos más significativos de este periodo fue la publicación de la Declaración del Segundo Paso de la Revolución, en febrero de 2019. Según el texto de referencia, este documento fue presentado como la hoja de ruta para las cuatro décadas siguientes de la Revolución Islámica.
La emisión de esta declaración constituye una de las iniciativas más importantes de su etapa como Líder y ocupa un lugar destacado entre los acontecimientos de ese periodo. Se enmarca en el ejercicio de sus responsabilidades al frente de la República Islámica de Irán y forma parte de su labor de orientación del sistema político.
El martirio del Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán
Finalmente, el 28 de febrero de 2026, la vida del ayatolá Jamenei llegó a su fin con su martirio.
Según el texto de referencia, murió como consecuencia de un ataque contra la residencia del liderazgo. Este acontecimiento puso fin a décadas de actividad académica, cultural, revolucionaria y de dirección política; una trayectoria que había comenzado en su juventud con el estudio de las ciencias islámicas, continuó durante los años de lucha contra el régimen Pahlaví, prosiguió tras el triunfo de la Revolución Islámica con el ejercicio de múltiples responsabilidades públicas y alcanzó su máxima expresión durante sus años al frente de la República Islámica de Irán.
Su martirio constituye el último acontecimiento en la vida de una figura que dedicó gran parte de su existencia a las actividades académicas, culturales, políticas y de dirección.
Conclusión
El recorrido por la vida del Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979 hasta el 28 de febrero de 2026 ofrece la imagen de una etapa caracterizada por la asunción ininterrumpida de responsabilidades y una presencia constante en distintos ámbitos de la vida pública.
Este recorrido comenzó con su participación en el Comité de Recepción del Imam Jomeini y su contribución a la fundación del Partido de la República Islámica. Posteriormente continuó con su nombramiento como imam del rezo del viernes de Teherán, su elección como diputado de la primera legislatura de la Asamblea Consultiva Islámica y su incorporación al Consejo Supremo de Defensa.
Más adelante, pese al atentado sufrido en la mezquita Abuzar, sus responsabilidades no se interrumpieron. El 2 de octubre de 1981 fue elegido como tercer presidente de la República Islámica de Irán, cargo que desempeñó durante dos mandatos consecutivos hasta 1989.
Tras el fallecimiento del Imam Jomeini el 4 de junio de 1989, el ayatolá Seyed Ali Jamenei fue elegido al día siguiente por la Asamblea de Expertos para el Liderazgo como Líder de la República Islámica de Irán. Durante esta etapa, además de dirigir el sistema político, inició en 1990 la enseñanza de las clases avanzadas de jurisprudencia islámica (dars-e jarej de fiqh), fue reconocido como fuente de emulación (marŷa' al-taqlid) en 1994 y, en febrero de 2019, publicó la Declaración del Segundo Paso de la Revolución.
El conjunto de estos acontecimientos muestra que, desde el inicio de sus responsabilidades tras el triunfo de la Revolución Islámica hasta su martirio, la vida del Líder mártir de la Revolución Islámica de Irán estuvo marcada por un compromiso continuo con responsabilidades políticas, religiosas, académicas y culturales. Este periodo constituye el tercer y último capítulo de su trayectoria: una etapa iniciada con el ejercicio de las más altas responsabilidades de la República Islámica de Irán y concluida con su martirio el 28 de febrero de 2026.

