Publicada: miércoles, 8 de julio de 2026 22:59

La “economía de resistencia” en el pensamiento del Líder mártir de Irán representa un marco conceptual y estratégico orientado a alcanzar la independencia, la justicia, el progreso y el poder nacional.

La “economía de resistencia” en el pensamiento del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, no constituye simplemente una política económica ni un programa coyuntural destinado a superar las sanciones, sino que representa un marco conceptual y estratégico orientado a alcanzar la independencia, la justicia, el progreso y el poder nacional.

A lo largo de más de una década, el Líder de la Revolución Islámica ha explicado las diversas dimensiones de este concepto en distintas ocasiones y encuentros, considerándolo una solución fundamental para numerosos desafíos económicos del país.

Desde esta perspectiva, la economía de resistencia no significa aislamiento ni ruptura de vínculos con el mundo, sino que implica apoyarse en las capacidades internas del país, fortalecer la producción nacional, impulsar la participación popular en la economía, respaldar a la fuerza laboral y construir una economía capaz de resistir las presiones externas.

La economía de resistencia: una estrategia para la independencia y el poder nacional

Uno de los pilares más importantes de la economía de resistencia en el pensamiento del ayatolá Jameneí es la independencia económica. El Líder ha subrayado en repetidas ocasiones que la dependencia económica conduce inevitablemente a la dependencia política y al debilitamiento del poder nacional. Por ello, la economía de resistencia busca inmunizar al país frente a las perturbaciones externas y las presiones políticas y económicas.

El Líder de la Revolución señaló el primer día del año nuevo persa el 21 de marzo de 2023, al referirse a los fundamentos de esta política:

“Cuando anunciamos la economía de resistencia, dijimos que esta es endógena y extrovertida; es endógena porque las capacidades, talentos y potencialidades internas deben ponerse al servicio de la economía, y es extrovertida porque estamos dispuestos a mantener relaciones económicas con todos los países”.

Esta afirmación demuestra que, en su visión, la economía de resistencia no implica una autosuficiencia absoluta ni una desconexión del mundo, sino el aprovechamiento de las capacidades internas junto con una interacción inteligente con la economía global. En otras palabras, la columna vertebral de la economía debe sustentarse en las capacidades nacionales, sin que ello contradiga la cooperación y los intercambios internacionales.

Desde esta misma perspectiva, en 2017 advirtió:

“La columna de confianza de la economía del país debe estar vinculada al interior del país; nuestra economía debe ser endógena; es decir, la misma economía de resistencia”.

Afrontar las sanciones mediante el fortalecimiento interno

Uno de los asuntos que siempre ha ocupado un lugar central en la explicación de la economía de resistencia por parte del Líder de la Revolución es la cuestión de las sanciones económicas. Desde su punto de vista, aunque el levantamiento de las sanciones es deseable, la economía nacional no debe quedar supeditada al destino de las negociaciones ni a las decisiones de potencias extranjeras.

En 2020 afirmó: “Las sanciones son, sin duda, remediables, pero su remedio no es la retirada; el único remedio para las sanciones es apoyarse exclusivamente en las capacidades nacionales”.

Este enfoque se basa en el principio de que, incluso si continúan las presiones externas, el país debe ser capaz de proseguir su senda de desarrollo. Por ello, la economía de resistencia persigue la construcción de una economía que no sea vulnerable frente a las sanciones.

Asimismo, durante un encuentro con productores y agentes económicos en 2019, destacó: “La tarea esencial es proteger la economía del país frente a los daños causados por las sanciones; esa es la tarea fundamental. Eludir las sanciones es una táctica; inmunizar al país frente a las sanciones es una estrategia. Debemos hacerlo; debemos actuar de tal manera que no seamos vulnerables frente a las sanciones”.

En este marco, las sanciones no son únicamente una amenaza, sino que también pueden convertirse en una oportunidad para descubrir y activar las capacidades internas; capacidades que, si se aprovechan correctamente, contribuirán a fortalecer la resiliencia de la economía nacional.

La producción nacional: eje central de la economía de resistencia

En el pensamiento del ayatolá Jameneí, la producción interna constituye el eje principal de la economía de resistencia. En numerosas ocasiones ha señalado que el fortalecimiento de la producción es la clave para resolver los problemas económicos, reducir el desempleo, incrementar las exportaciones y reforzar el poder nacional.

En su mensaje del ano nuevo persa el 21 de marzo de 2017 declaró: “A mi juicio, este punto clave consiste en la producción, la producción nacional, y en el empleo de los jóvenes; estos son los principales puntos estratégicos”.

Desde su perspectiva, el crecimiento de la producción no es únicamente un indicador económico, sino que genera amplias repercusiones sociales y políticas. En un encuentro con productores y actores económicos celebrado en 2021 afirmó:

“Si realmente logran impulsar la producción, todos los indicadores económicos importantes del país cambiarán; se generará empleo sostenible, disminuirá el desempleo, aumentarán las exportaciones, se obtendrán ingresos en divisas para el país y se reducirá la inflación”.

Por esta razón, evitar las importaciones indiscriminadas, apoyar a los productores nacionales, eliminar los obstáculos a la actividad empresarial y facilitar el funcionamiento de las unidades productivas son requisitos indispensables para la materialización de la economía de resistencia.

Justicia social y empoderamiento de la población

La economía de resistencia, en la visión del Líder de la Revolución, no se limita al crecimiento económico. La justicia social constituye uno de sus pilares fundamentales. En reiteradas ocasiones ha insistido en que el objetivo último de las políticas económicas debe ser mejorar las condiciones de vida de la población y fortalecer a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Durante una reunión con autoridades del Estado en abril de 2023 afirmó: “La mejor manera de fundamentar la economía sobre la justicia es esta: crear las condiciones para que todas las personas puedan trabajar y obtener ingresos”.

En consecuencia, la economía de resistencia crea las bases para la realización de la justicia mediante la generación de oportunidades laborales, la ampliación de la participación económica de la población y el fortalecimiento de la capacidad productiva de la sociedad. Desde esta óptica, el apoyo a los sectores de bajos ingresos no puede limitarse a la distribución de recursos, sino que requiere la creación de condiciones que permitan a las personas alcanzar un bienestar sostenible mediante el trabajo y la actividad económica.

El papel del trabajador y del capital humano en la economía de resistencia

Otra dimensión importante de la economía de resistencia en el pensamiento del ayatolá Jameneí es la especial atención otorgada a la fuerza laboral y al capital humano. El Líder no considera al trabajador únicamente como un factor de producción, sino como un activo valioso para la economía nacional.

En un encuentro con trabajadores celebrado en 2023 señaló: “La contribución del trabajador, como capital humano —un recurso humano cuyo impacto supera al de los capitales materiales—, en la creación de valor para el producto del trabajo debe recibir la debida atención”.

Asimismo, en 2022 afirmó: “El trabajador y el emprendedor son las dos alas del vuelo; si existe el trabajador, pero no el emprendedor, el avance no es posible; y si existe el emprendedor pero no el trabajador, tampoco es posible avanzar”.

Esta visión demuestra que la economía de resistencia no se materializa únicamente mediante la inversión financiera, sino que requiere también la mejora de las capacidades, los conocimientos, la experiencia y la motivación de los recursos humanos.

Centralidad del pueblo y participación pública

El Líder mártir de la Revolución Islámica ha insistido constantemente en el carácter popular de la economía de resistencia. Desde su punto de vista, la principal capacidad del país reside en su pueblo, y sin una participación activa de la sociedad resulta imposible alcanzar los objetivos económicos.

En 2017 afirmó: “La economía de resistencia no significa quedar confinados o encerrados dentro del país… Es una economía endógena y extrovertida; el impulso de la actividad económica surge desde el interior del país, de los talentos de la gente, de sus capacidades y de sus capitales”.

Dentro de este marco, el Estado tiene la responsabilidad de crear las condiciones necesarias para la actividad de la población, los emprendedores, los especialistas y los inversionistas, así como de eliminar los obstáculos existentes, a fin de que las vastas capacidades de la sociedad se pongan al servicio del crecimiento económico.

Conclusión

La economía de resistencia en el pensamiento del ayatolá Jameneí constituye una teoría integral para la gestión de la economía nacional tanto en circunstancias normales como en situaciones de crisis. Este modelo se fundamenta en varios principios esenciales: el aprovechamiento de las capacidades internas, la interacción inteligente con el mundo, el fortalecimiento de la producción nacional, el apoyo a la fuerza laboral, la realización de la justicia social, la participación popular en la economía y el incremento de la resiliencia frente a las presiones externas.

Desde esta perspectiva, la economía de resistencia no es una reacción temporal frente a las sanciones, sino una estrategia de largo plazo para alcanzar la independencia, el progreso y el poder nacional.

Por ello, el Líder mártir de la Revolución ha enfatizado reiteradamente que el futuro económico del país depende menos de factores externos que del aprovechamiento de sus enormes capacidades internas, de la fortaleza de sus recursos humanos y de la voluntad nacional para avanzar. En este sentido, la economía de resistencia constituye una hoja de ruta para la construcción de una economía dinámica, orientada a la justicia y capaz de afrontar los desafíos del futuro.

hnb