El mandatario iraní, Masud Pezeshkian, discutió el jueves los últimos acontecimientos regionales, incluidos disturbios acaecidos en Irán a principios de este mes, apoyados desde el extranjero, y temas de interés mutuo, en una llamada telefónica con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.
El jefe del Ejecutivo iraní advirtió que “los enemigos de la comunidad islámica buscan propagar la inestabilidad, el terrorismo y la inseguridad en la región mediante la creación de crisis internas en los países islámicos. Ellos no quieren que los Estados musulmanes vivan en paz, seguridad y estabilidad”.
En este sentido, Pezeshkian aseguró que la región de Asia Occidental avanzaría hacia una paz y estabilidad duraderas con la unidad de los Estados musulmanes y su combate integral al terrorismo.
Señaló que las protestas pacíficas de algunos comerciantes por las dificultades económicas causadas por las sanciones se estaban negociando y gestionando responsablemente. Sin embargo, afirmó que grupos terroristas entrenados y respaldados por Estados Unidos y el régimen israelí, recurrieron a la violencia, atacando mezquitas, instalaciones públicas y gubernamentales, servicios de emergencia y fuerzas de seguridad.
El presidente iraní destacó que las multitudinarias manifestaciones celebradas en todo el país durante los últimos días, sobre todo la marcha realizada el 12 de enero en apoyo al Sistema y la Revolución Islámica y en rechazo a los disturbios, frustraron los complots de enemigos.
Agradeció además al gobierno y al pueblo turcos su firme, íntegro y fraternal apoyo a la República Islámica de Irán, y al mismo tiempo, reiteró la disposición de Teherán a ampliar las relaciones y cooperaciones bilaterales.
El mandatario turco, a su vez, reiteró el fuerte rechazo de su país a la injerencia extranjera en Irán, enfatizado que a Ankara le importa la estabilidad de su vecino iraní. “Siempre hemos rechazado los escenarios intervencionistas contra la República Islámica de Irán y seguimos condenándolos y rechazándolos hoy”, dijo.
Asimismo, Erdogan expresó sus condolencias por la pérdida de vidas en los recientes incidentes y destacó que “la paz, la estabilidad y la seguridad de Irán son de vital importancia estratégica para Turquía”.
Elogió el enfoque ético y estructurado de Irán para gestionar las protestas y acogió con satisfacción las medidas económicas adoptadas por Teherán para aliviar las tensiones.
Las protestas pacíficas estallaron en Irán el 28 de diciembre por razones económicas, en particular la depreciación de la moneda nacional y la creciente inflación, pero se tornaron violentas con la infiltración de hombres armados y alborotadores, apoyados desde el exterior, entre los manifestantes.
Los funcionarios iraníes consideran los disturbios como parte de una campaña coordinada por Estados Unidos y el régimen de Israel, cuyo objetivo es desestabilizar Irán luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra el suelo iraní en junio.
A pesar de proporcionar todo apoyo financiero y militar a los alborotadores, este intento de desestabilización fracasó y el orden se ha restablecido en el país tras varios días de disturbios, según confirman las autoridades.
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