El 4 de noviembre de 1979 —el 13 de Aban del calendario persa— fue designado en el país como el Día de los Estudiantes y el Día de la lucha contra la arrogancia mundial. En tal fecha, un grupo de estudiantes revolucionarios, conscientes de los actos de espionaje que llevaba a cabo Washington contra Irán, tomaron la embajada estadounidense en Teherán, capital iraní.
Con motivo de ese día, un grupo de estudiantes universitarios y autoridades iraníes se ha congregado en Teherán, la capital, y otras ciudades del país para expresar su rechazo a la hegemonía global, gritando consignas como: “muerte a EE.UU.” y “muerte a Israel”.
Los actos de este año se celebran bajo total cumplimiento de los protocolos de salud debido a la pandemia del coronavirus, causante de la COVID-19.
Declaración final: Fracaso en Asia Occidental refleja declive de EEUU
El pueblo iraní rechaza la salida unilateral de Washington del acuerdo nuclear y el aumento de sus hostilidades contra Teherán, por lo que desconfía por completo de las potencias hegemónicas, con el “criminal” EE.UU. a la cabeza, reza la nota, leída durante la congregación.
Tras referirse a la resolución aprobada por la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles) para contrarrestar las sanciones de EE.UU., el texto ha subrayado la necesidad del levantamiento de los embargos ilegales y crueles como el primer paso en la hoja de ruta para emprender los próximos diálogos en Viena (Austria), así como el compromiso de Washington de respetar plenamente el pacto nuclear, firmado en 2015.
Por otro lado, la nota hace alusión al fracaso de las políticas de Washington en la región de Asia Occidental y ha considerado la retirada de las fuerzas norteamericanas de Afganistán, Irak y Siria, de vergonzosa y una señal de la aceleración del declive de EE.UU. ante la resistencia de las naciones de la zona.
De hecho, llama a las naciones regionales a estar alerta ante los complots de la Casa Blanca, como los recientes atentados terroristas contra las mezquitas en Afganistán.
Además, reitera el apoyo de la República Islámica a la causa palestina, así como a los grupos de la Resistencia y movilizaciones populares en El Líbano, Yemen, Irak y Siria, que luchan contra la arrogancia global y el sionismo.
Al condenar la normalización de lazos entre el régimen de Israel y ciertos países regionales, se aconseja a los líderes de estos Estados a respetar la voluntad de sus naciones de apoyar a Palestina y luchar contra el régimen usurpador de Tel Aviv.
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