• Buque cisterna iraní Fortune llega a Puerto Cabello, Venezuela, 25 de mayo de 2020.
Publicada: sábado, 4 de julio de 2020 1:12
Actualizada: sábado, 4 de julio de 2020 9:03

Irán denuncia y tacha de “piratería” el nuevo plan de EE.UU. para incautar los buques iraníes que trasladan combustible a Venezuela.

“Todo intento en alta mar para evitar que Irán participe en el comercio legal con cualquier país que elija, será un acto de piratería pura y simple”, dijo el ministro jefe de la oficina de prensa de la misión de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Alireza Miryousefi, en un mensaje publicado el jueves en su cuenta de Twitter.

Miryusefi, de este modo, denunciaba la orden emitida el jueves por la Justicia Federal de EE.UU. para confiscar el nuevo cargamento de gasolina que Irán envía a Venezuela a petición del Gobierno de Nicolás Maduro.

El Departamento de Justicia dio a conocer que esa orden busca confiscar más de 1,1 millones de barriles de gasolina transportada en cuatro buques cisterna Bella, Bering, Pandi y Luna, que actualmente avanzan con rumbo a Venezuela.

Para el diplomático persa, la nueva amenaza de Washington se enmarca en “lo que constantemente ha demostrado”, es decir, la violación “del derecho internacional y marítimo”, así como la Carta de la ONU, criticó, acusando a EE.UU. de “suplantar el derecho internacional con sus leyes nacionales”.

 

Miryusefi aseguró también que la política exterior del Gobierno de EE.UU., presidido por Donald Trump, “supone una amenaza directa para la paz y la seguridad internacionales”.

La orden judicial en cuestión es parte de la agenda de EE.UU. para aumentar su presión económica contra Irán y Venezuela, sobre los cuales mantiene ya una campaña dura de sanciones, mayormente por su ideología antimperialista.

La República Islámica ha minimizado, sin embargo, todas las amenazas de ese tipo de EE.UU., siguiendo firme en perseguir sus intereses. Hace poco y en desafío a Washington, envió cinco tanqueros con gasolina a Venezuela para ayudar al país suramericano a paliar la escasez de combustible, y al mismo tiempo encontrar un mercado para vender su petróleo y los productos derivados.

Caído en un impasse al ver fracasada su política de alerta y advertencia, EE.UU. anunció sanciones contra los capitanes de los petroleros, lo que, no obstante, no impidió el nuevo envío de combustible por parte de Irán a Venezuela.

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