Se trata de una fecha importante en el calendario iraní, un día que la nación puso fin a la monarquía dictatorial Pahlavi —respaldada por Estados Unidos— y materializó su demanda de establecer un sistema republicano independiente, en el marco de las leyes del Islam.
En Teherán, la capital iraní, el núcleo de la marcha es la céntrica plaza Azadi (en persa significa libertad), un lugar emblemático en donde se unen cientos de miles de personas que ondean la bandera nacional y gritan lemas para defender los ideales de la Revolución Islámica.
Las altas autoridades del país, entre ellos el presidente Hasan Rohani, han acudido también, a las marchas en la ciudad de Teherán para conmemorar masivamente esta gran fiesta patriótica.
En su convocatoria hecha el miércoles, el mandatario persa aseguró que la nación iraní, “más unida y poderosa que nunca, dará una respuesta aplastante” a los enemigos durante las grandes marchas del día 11 de febrero y “volverá a decepcionarlos”.
Rohani dijo que este año, las festividades de la victoria de la Revolución son más importantes que los años anteriores, debido, sobre todo, a múltiples complots que había tramado el enemigo durante el último año contra el país persa.
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