• Colonos israelíes asedian una vivienda palestina por cuarto día consecutivo en la ciudad de Qusra, al sur de Nablus, en Cisjordania, 12 de agosto de 2026. (Foto: EPA)
Publicada: domingo, 16 de agosto de 2026 3:16

Colonos israelíes, con apoyo militar, mantienen sitiada la aldea de Qusra, en Cisjordania, para expulsar a sus habitantes palestinos y reclamar sus casas como propias.

Según un informe de la agencia iraní Fars, la aldea de Qusra, al sureste de Nablus, en la Cisjordania ocupada, lleva más de una semana sitiada por colonos israelíes que, con la cobertura del ejército israelí, mantienen cercadas a varias familias palestinas, cortando todo acceso de alimentos, agua y asistencia médica.

Un grupo de colonos, instalado en tiendas alrededor de las viviendas, impide la entrada y salida de los residentes, mientras las fuerzas militares israelíes, lejos de intervenir, actúan como escudo protector de los agresores, según denuncian fuentes locales.

Desde hace siete días, tres familias palestinas permanecen atrapadas en sus casas en la aldea de Qusra, rodeadas por unos quince colonos que han montado campamento en las cercanías. Los residentes denuncian que las agresiones incluyen lanzamiento de piedras, ruidos de explosiones y disparos nocturnos con el objetivo de forzar su salida.

“Los colonos, con el apoyo de las fuerzas de ocupación, impiden la entrada de cualquier cargamento de alimentos, medicinas e incluso ambulancias. Por las noches, atacan la moral de los niños y las mujeres para obligarnos a abandonar nuestros hogares”, declaró un residente local a medios palestinos, mientras otro aseguró que su casa se ha convertido en una “prisión”. 

A pesar de las afirmaciones de las autoridades israelíes, las imágenes difundidas muestran a militares compartiendo café y rezando junto a los colonos armados dentro de las tiendas instaladas en tierras palestinas. El diario The Washington Post publicó: “Los residentes sitiados esperaban que el ejército israelí acudiera en su ayuda. Pero en su lugar, los militares tomaron café con los atacantes y rezaron junto a ellos”.

Cuando los vecinos han intentado movilizarse para romper el cerco, el ejército ha declarado la zona “militar cerrada” y ha reprimido las concentraciones con gas lacrimógeno y disparos.

 

La posición estratégica de Qusra, rodeada de asentamientos israelíes, la convierte en un objetivo clave para la expansión territorial del régimen sionista. El conflicto sobre esta zona tiene raíces antiguas. En 2014, jóvenes de la aldea retuvieron durante horas a 15 colonos que preparaban un ataque, un episodio que los colonos no han olvidado y que alimenta las actuales represalias.

Las organizaciones de derechos humanos temen que el asedio sea parte de un plan para forzar el desplazamiento de las familias palestinas y consolidar la presencia israelí en la zona. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue sin adoptar medidas concretas para detener el asedio, que ya se prolonga por séptimo día consecutivo.

La presencia de varias familias palestino-estadounidenses ha generado presión diplomática, y el embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, calificó a los asediadores como “terroristas”, aunque él mismo es un conocido defensor de los asentamientos.

Las crecientes críticas de Estados Unidos a Israel podrían suponer un reto para el primer ministro Benjamín Netanyahu, que intenta mantener buenas relaciones con el aliado más cercano de su país mientras moviliza a los votantes ultranacionalistas de cara a una dura batalla por la reelección en octubre. Los colonos han permanecido en la zona a pesar de la intervención del ejército.

Desde 2020, más de 1100 palestinos, incluidos más de 200 menores, han muerto en la Cisjordania ocupada a manos de colonos y, principalmente, de las fuerzas israelíes.

La oenegé israelí B’Tselem denuncia que esta violencia forma parte de una campaña de “limpieza étnica” que ha provocado el desplazamiento forzoso de 64 comunidades desde octubre de 2023.

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