La iniciativa, apoyada por el ministro de seguridad pública del régimen israelí, Amir Ohana, tiene como objetivo impedir cualquier futura protesta palestina contra Israel o reprimir con mano dura posibles manifestaciones en los territorios ocupados palestinos, ha informado este domingo el canal 12 de la televisión israelí.
Según el informe, el ejército israelí reclutará 5000 nuevos agentes policiales en el transcurso de tres años, con 300 para ser utilizados como refuerzos.
El plan también incluye que el servicio de espionaje israelí Shin Bet lleve a cabo arrestos y monitoree las redes sociales en busca de supuestas actividades sospechosas.
Las protestas palestinas en la Cisjordania ocupada, y en particular en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén), han sido reprimidas brutalmente por los militares israelíes desde el inicio del mes de Ramadán (mes del ayuno de musulmanes) a finales de abril. Los manifestantes denunciaban las restricciones impuestas por el régimen al acceso de los fieles palestinos a la sagrada Mezquita Al-Aqsa, así como el plan de desalojo forzoso de algunas familias palestinas del barrio de Sheij Yarrah, en Al-Quds.
Los grupos de Resistencia palestinos en la Franja de Gaza respondieron a la violenta represión militar israelí contra sus compatriotas en Cisjordania, lanzando una ofensiva a gran escala contra los territorios ocupados el 10 de mayo.
La campaña de bombardeos israelí contra zonas residenciales en el enclave costero cobró la vida de unos 250 palestinos en tan solo 12 días.
La población palestina en la Cisjordania ocupada, a su vez, lleva a cabo protestas masivas contra el genocidio en Gaza, a pesar de que el conflicto concluyó con una tregua el 21 de mayo.
Conforme reportó el diario local The Times of Israel, citando al ministerio de seguridad pública, alrededor de 2000 manifestantes y activistas palestinos han sido arrestados desde la agresión israelí a Gaza.
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