EE.UU. podría ser el culpable de una nueva crisis humanitaria. Esta vez no por sus guerras, sino por la suspensión de su ayuda financiera a organizaciones humanitarias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que asisten a los palestinos. Hecho que podría dejar sin comida a casi 200 mil palestinos en la ocupada Cisjordania y la asediada Franja de Gaza.
Así el 2019 arrancará con un sabor amargo o tal vez sin sabor, porque algunos no tendrán nada que comer. La agencia alimentaria que a partir del 1 de enero suspendería la asistencia a 27 mil personas en Cisjordania, y que se reduciría en un 20 % la ayuda de alimentos a 165 mil personas en ese territorio y en la Franja de Gaza.
Autoridades palestinas responsabilizan a Washington por lo que vendrá. Mientras desde Gaza, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), alerta sobre la situación y pide soluciones a la ONU, antes de que sea tarde. Quizás la mejor solución sería el fin de la ocupación y el bloqueo, que ni siquiera permite la pesca a los palestinos.
Fue en agosto pasado cuando el Gobierno de Donald Trump decepcionó al mundo anunciando la anulación de 200 millones de dólares de ayuda a los palestinos. Medida que desde un principio anticipaba un futuro oscuro, escrito por Washington para todo un pueblo que ha sufrido por décadas.
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