• La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, respectivamente.
Publicada: miércoles, 10 de octubre de 2018 2:07
Actualizada: miércoles, 10 de octubre de 2018 2:50

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, alaba a la dimitida embajadora de EE.UU. por su defensa de Israel y su lucha contra la hipocresía de la ONU.

“Agradezco a la embajadora Nikki Haley por su inquebrantable lucha ante la hipocresía de Naciones Unidas”, escribió Netanyahu en hebreo el martes en su cuenta oficial de Twitter.

El martes, la embajadora estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó su renuncia al presidente estadounidense, Donald Trump, y declaró a la prensa que su salida “no obedece a motivos personales”.

Haley, una estrella en el firmamento de Trump y firme defensora de su política exterior, anunció el 9 de octubre que dejará su cargo a fin de año. La exgobernadora de Carolina del Sur fue contundente en la ONU contra Corea del Norte, Siria, Irán, Venezuela y Nicaragua.

Agradezco a la embajadora Nikki Haley por su inquebrantable lucha ante la hipocresía de Naciones Unidas”, escribió el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

 

La funcionaria es una figura predilecta en Israel desde que impulsó una línea dura contra Irán y llevó a Estados Unidos a retirarse del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU), al que acusó de parcialidad con respecto a Washington e Israel.

El CDHNU había aprobado una resolución en la que exigía a Israel dejar de atacar a los palestinos. Haley tachó de ‘idiota’ al organismo internacional por dicha resolución que, en realidad, sirvió de detonante para la posterior retirada de EE.UU.

A lo largo de su desempeño en la ONU, Haley se esforzó mucho por arruinar la imagen de la República Islámica de Irán y conseguir el apoyo de otros países en la conjura de EE.UU. contra Irán, pero no lo consiguió.

En este sentido, Haley exhibió piezas de misiles —lanzados supuestamente desde Yemen— y presuntamente recuperadas en Arabia Saudí, afirmando que tenían marcas y otras características que demostraban su procedencia iraní, una acusación rechazada tajantemente por varios expertos.

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