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Publicada: lunes, 23 de marzo de 2026 14:08

La agresión de Estados Unidos y el régimen de Israel contra Irán viola la Carta de la ONU y carece de base legal en el derecho internacional

 

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una campaña militar conjunta a gran escala contra la República Islámica de Irán, una acción que expertos en derecho internacional y organismos de las Naciones Unidas han calificado como un acto de agresión ilegal y una violación flagrante de los principios fundamentales de la Carta de la ONU. Este artículo analiza las razones por las cuales esta guerra carece de base legal bajo el derecho internacional contemporáneo.

 1. La Violación del Principio Fundamental: Artículo 2(4) de la Carta de la ONU

El pilar central del derecho internacional sobre el uso de la fuerza es el Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas, que establece que “los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”. Este artículo fue diseñado después de la Segunda Guerra Mundial para prohibir las guerras de agresión y establecer la negociación como el mecanismo predeterminado para resolver disputas internacionales.

Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel violan directamente esta disposición, ya que constituyen un uso de fuerza no autorizado contra la soberanía e integridad territorial de Irán. Como señaló el ministro de Asuntos Exteriores de Irán en su carta al secretario general de la ONU, estos bombardeos aéreos constituyen “una clara violación del Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas y equivalen a una agresión armada abierta contra la República Islámica de Irán”.

2. La Ausencia de una Excepción Válida: Ni Legítima Defensa ni Autorización del Consejo de Seguridad
El derecho internacional solo reconoce dos excepciones a la prohibición del uso de la fuerza: la legítima defensa en caso de ataque armado (Artículo 51) y la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. En el caso de la guerra contra Irán, ninguna de estas excepciones se aplica.

2.1. La Inaplicabilidad de la Legítima Defensa
Estados Unidos e Israel han intentado justificar sus ataques bajo el argumento de “autodefensa preventiva” o “preemptive action”, alegando amenazas nucleares y terrorismo por parte de Irán. Sin embargo, esta justificación no tiene sustento legal por varias razones:

- Falta de inminencia: El derecho internacional, conforme a la doctrina Caroline (1837), permite la autodefensa anticipada solo cuando la amenaza es “instantánea, abrumadora y no deja elección de medios ni momento de deliberación”. Ninguna de las pruebas presentadas por la administración Trump demostró una amenaza inminente. De hecho, el director de inteligencia nacional de EE.UU. testificó en marzo de 2025 que Irán no estaba buscando desarrollar armas nucleares, afirmación respaldada por el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica .

- Negociaciones en curso: Los ataques se lanzaron mientras Estados Unidos e Irán mantenían negociaciones diplomáticas activas sobre el programa nuclear iraní. Solo dos días antes, la ronda más intensa de conversaciones había concluido en Ginebra, con ambas partes acordando continuar. El presidente Trump había indicado que daría más tiempo a los negociadores. Lanzar ataques durante negociaciones activas viola el principio de buena fe consagrado en el Artículo 2(2) de la Carta de la ONU.

- Justificaciones cambiantes e inconsistentes: La administración Trump ha ofrecido múltiples y contradictorias justificaciones para la guerra, incluyendo la eliminación de la capacidad nuclear iraní, el cambio de régimen, la interrupción del apoyo a grupos regionales y, posteriormente, la afirmación de que era necesario actuar porque Israel iba a atacar primero. Brian Finucane, asesor del International Crisis Group (Grupo de Crisis Internacional), señaló que estas inconsistencias socavan aún más cualquier pretensión de justificación legal.

- Ausencia de un “ataque armado” previo: El Artículo 51 de la Carta solo permite el uso de la fuerza en legítima defensa “en caso de ataque armado”. Ningún ataque armado por parte de Irán había ocurrido antes del 28 de febrero que justificara una respuesta militar de la magnitud emprendida.

2.2. Ausencia de Autorización del Consejo de Seguridad

Estados Unidos e Israel no buscaron ni obtuvieron autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para llevar a cabo sus ataques. Como señala Leila Sadat, ex miembro del Comité Asesor de Crímenes de Guerra de la IBA, “no hubo absolutamente ningún esfuerzo para consultar u obtener una resolución del Consejo de Seguridad”. La única vía legal para el uso de la fuerza multilateral nunca fue siquiera intentada.

3. El Cambio de “Régimen” por la Fuerza es Ilegal

Un aspecto particularmente preocupante de esta guerra es su objetivo declarado de cambio de régimen. El presidente Trump ha exigido públicamente la “rendición incondicional” de Irán y ha declarado que su gobierno “elegirá el futuro liderazgo de Irán”. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que el objetivo era “eliminar la amenaza existencial que representa el régimen terrorista en Irán”.

El cambio de régimen impuesto por la fuerza viola los principios fundamentales de soberanía estatal y no intervención consagrados en la Carta de la ONU. Como enfatizaron los expertos de la ONU, “ninguna violación de derechos humanos en Irán o en cualquier otro lugar proporciona justificación legal o moral para una interferencia injustificada en la soberanía de un Estado Miembro de la ONU y un ataque ilegal”. Los expertos añadieron que “solo el pueblo iraní puede decidir su propio futuro, en plena soberanía”.

Los ataques incluyeron el asesinato del Líder de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, así como de otros altos funcionarios del gobierno. Atacar deliberadamente a jefes de Estado cruza un umbral que distingue las operaciones militares de los actos de agresión y es ilegal bajo el derecho internacional.

4. Violaciones del Derecho Internacional Humanitario

Además de ser una guerra de agresión ilegal, la conducción de las operaciones militares ha planteado serias preocupaciones sobre violaciones del Derecho Internacional Humanitario (DIH):

- Ataques a infraestructura civil: Los ataques han alcanzado objetivos civiles, incluyendo una escuela de niñas en Minab donde murieron al menos 180 niñas, refinerías de petróleo que causaron lluvia ácida, y una planta desalinizadora. El DIH exige que las partes en conflicto distingan en todo momento entre objetivos militares y civiles.

- Desplazamiento forzado: Las órdenes emitidas a los habitantes del sur de Líbano y el sur de Beirut para abandonar sus hogares han sido calificadas por expertos de la ONU como “abiertamente ilegales”, y han resultado en el desplazamiento forzado de al menos 700 000 personas, lo que constituiría “otro crimen de guerra”.

- Pérdida de vidas civiles: En los primeros diez días de la guerra, se reportaron aproximadamente 1800 muertes, incluyendo 200 niños, según activistas de derechos humanos.

- Uso desproporcionado de la fuerza: El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, describió una campaña que involucra bombardeos “sin piedad”. Expertos han señalado que una guerra aérea en áreas altamente urbanizadas como Irán (con una densidad urbana del 75-80%) inevitablemente devastará a civiles de manera desproporcionada.

5. Consecuencias para el Orden Internacional

Esta guerra representa una amenaza sistémica para el orden internacional basado en reglas. Como señala David Crane, distinguido académico y fiscal jefe fundador del Tribunal Especial para Sierra Leona, “la idea del cambio de régimen como política exterior va en contra de algo que intentamos construir en 1945, del cual EE.UU. fue el principal patrocinador y Trump ahora está rompiendo”.

La Conferencias Pugwash sobre Ciencia y Asuntos Mundiales, organización galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1995, advirtió que al lanzar ataques contra estados no nucleares, las potencias nucleares “han destrozado los acuerdos de seguridad del régimen de no proliferación” y corren el riesgo de “desencadenar una nueva ola incontrolable de proliferación”.

La respuesta de la comunidad internacional ha sido dividida. Mientras que Rusia y China criticaron las acciones estadounidense-israelíes y pidieron un fin inmediato de las operaciones militares, algunos aliados occidentales han guardado silencio o han ofrecido un apoyo ambiguo. Sin embargo, como señala un consenso de expertos en derecho internacional, el hecho de que algunos estados poderosos apoyen o no condenen estas acciones no las convierte en legales.

Conclusión

La guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán lanzada el 28 de febrero de 2026 constituye una violación múltiple del derecho internacional. Carece de autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, no cumple con los estrictos requisitos para la legítima defensa bajo el Artículo 51 de la Carta, viola el principio de no intervención al buscar el cambio de régimen por la fuerza, y su conducción ha implicado graves violaciones del derecho internacional humanitario.

Como advirtieron los expertos independientes de la ONU, “EE.UU. e Israel deberían dejar de librar y expandir guerras, y considerarse por encima de la legalidad internacional”. La comunidad internacional enfrenta ahora una prueba crítica: si permitirá que las potencias militares más poderosas del mundo actúen con impunidad violando las normas fundamentales que han mantenido la paz relativa desde 1945, o si defenderá el principio de que ningún estado está por encima de la ley.