• El precandidato demócrata a las presidenciales de Estados Unidos 2020, el senador Bernie Sanders en un mitin político de su campaña electoral.
Publicada: domingo, 23 de febrero de 2020 11:29

¿Por qué lobbies sionistas temen y boicotean el acelerado ascenso del precandidato demócrata a las presidenciales de Estados Unidos, el judío Bernie Sanders?

Desde un tiempo atrás, entre las elites, activistas y gran parte de las sociedades occidentales se viene consolidando un movimiento muy fuerte y crítico con las políticas expansionistas y colonialistas de Israel, cuyo régimen ejerce una brutal represión contra los palestinos en la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza a fin de llevar a cabo sus planes anexionistas en los territorios ocupados de Palestina.

Son muchos los que repudian esta política represiva del régimen israelí y no solo concierne a las comunidades cristianas, sino que a ella se le suman muchos colectivos de las comunidades judías tanto si residen en los países occidentales como en los territorios ocupados.

Mientras crece este movimiento a favor de proteger los derechos de los palestinos, los lobbies sionistas establecidos en Estados Unidos y Europa, haciendo uso de su inmenso poderío, que se extiende desde los medios de comunicación hasta las más altas esferas del poder político de estos países, proyectan su maquinaria propagandística contra todo aquel que se ose cuestionar estas prácticas inhumanas de Israel.

Entre quienes cuestionan la brutalidad del régimen israelí hacia los palestinos está el senador demócrata por el estado de Vermont, Bernie Sanders, quien busca la nominación de su partido, por una segunda vez de forma consecutiva, para ser el candidato presidencial en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

El precandidato demócrata a las presidenciales de EE.UU. 2020, senador Bernie Sanders, habla durante un mitin de su campaña electoral en Nueva York, Estados Unidos, 19 de octubre de 2019.

 

Sanders, de 79 años y judío, respaldado por un movimiento popular masivo que ha surgido en los últimos años entre los estadounidenses, está intentando cambiar el clima político de su país con un giro en dirección a las posturas defendidas por la doctrina socialista, que antepone los intereses de los colectivos que forman una sociedad por delante de los intereses individuales de cada uno de esas personas, entre otros asuntos.

Es decir, esta figura que viene representando al estado nororiental de Vermont desde 2007, estaría poniendo en duda, de algún modo, las políticas neoliberales que muchos de los gobernantes estadounidenses han estado siguiendo desde la independencia de EE.UU., del imperio británico, allá el 4 de julio de 1776.

 

En concreto, Sanders ha estado proponiendo limitar la ayuda militar que EE.UU. ofrece al régimen de Israel, desde que los judíos que residían en los territorios bajo el control del Mandato británico de Palestina declararon en 14 de mayo de 1948 su independencia en base a una previa resolución prosionista de la naciente Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), que proponía la creación de dos Estados separados, uno árabe y uno judío.

La mera propuesta de este demócrata de desmarcarse de las políticas prosionistas de la Casa Blanca, que fue miembro de la Cámara de Representantes de EE.UU. entre los años 1991 hasta 2007, ha sido suficiente para que los lobbies sionistas estadounidenses lo empezaran a ver como una gran amenaza para sus intereses económicos, políticos y militares, establecidos entre Washington y Tel Aviv.

Ante esa ligera sugerencia de una posible desviación de décadas de apoyo incuestionable de los partidarios socialdemócratas estadounidenses al sionismo, el lobby proisraelí de EE.UU. no ha escatimado esfuerzos para quitar del medio a Sanders, y eso, pese a que este no promueve ninguna plataforma antisionista. De hecho, este demócrata se ha descrito a sí mismo en más de una ocasión como “ciento por ciento proisraelí”.

La caza de brujas contra Sanders se ha centrado en un intento concertado de equiparar su supuesta oposición al sionismo y las políticas coloniales del régimen israelí con el más que cuestionable odio al pueblo judío en general.

 

Es por eso que dentro de las filas del Partido Demócrata hay un grupo autodenominado “Mayoría Democrática para Israel” (DMFI, por sus siglas en inglés) que ha estado promoviendo una campaña publicitaria en los medios de comunicación en contra de su posible nominación.

En dichos anuncios televisivos, que, según varios informes, se ha invertido más de un millón de dólares, este grupo ataca a Sanders, asegurando que no es apto para representar la candidatura demócrata en la carrera hacia la Casa Blanca al poner en duda su estado de salud mental.

No se sabe con exactitud quién está financiando al DMFI, pero a nadie se les escapa el fuerte vínculo que existe entre este grupo y el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés), siendo este el movimiento más influyente proisraelí en Estados Unidos.

De hecho, AIPAC ha estado promocionando una campaña publicitaria de corte racista en los medios sociales, como Facebook, contra dos correligionarias musulmanes de Sanders, las congresistas demócratas estadounidenses Rashida Tlaib e Ilhan Omar, al acusarles de promover “políticas antisemitas y antisraelíes”, solo porque estas dos legisladoras han hecho campaña por un proyecto de ley contra el encarcelamiento abusivo de niños palestinos por parte de Israel y han mostrado su apoyo abiertamente al movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel.

El premier de Israel, ofrece un discurso por vídeo conferencia en la última reunión del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés) celebrada en marzo de 2019.

 

A pesar de estas calumnias de AIPAC sobre el supuesto antisemitismo que algunos políticos demócratas habrían planeado, está claro que la verdadera preocupación del lobby sionista de EE.UU. reside en cómo proteger la capacidad del régimen de Israel de torturar y encarcelar a los niños palestinos con total impunidad.

Hasta el momento, el lobby sionista no ha atacado a Sanders directamente, pero sí sigue escalando puestos en las primarias del Partido Demócrata para alcanzar la deseada nominación con objetivo de verse las caras con el contrincante republicano, que muy probablemente será el actual presidente de EE.UU., Donald Trump, no es difícil de imaginar que la maquinaria sionista hará todo lo que esté en su mano para evitar tal nombramiento.

Algo similar ocurrió hace cuatro años, en 2016 cuando en un movimiento sorpresivo, Sanders renunció a favor de la otra aspirante demócrata a la Presidencia de EE.UU., Hillary Clinton, y eso que este senador era muy escéptico a que quien fuera la secretaria de Estado, entre los años 2009 y 2013, pudiera llegar tomar las riendas del país.

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