Publicada: domingo, 26 de febrero de 2017 12:03

​​​​​​​Imposible. Porque América es un continente conformado por 35 naciones así que cargar sobre sus hombros el destino de éste no lo puede realizar ningún ser humano.

Por ello, lo primero que hay que ratificar desde un punto de vista cultural, geográfico y lingüístico (no comprendido aún), es que América es un continente y no un solo país, que norteamericano se refiere a tres naciones, así como americano implica que chilenos, venezolanos o mexicanos, entre otros, están incluidos en esta acepción. Por tanto, todo aquel que se refiera a Estados Unidos debe obligatoriamente decir estadounidenses en primer lugar y no americano, a no ser que se refiera a uno de los 35 integrantes como parte de un todo.

Esto obliga a una descolonización intelectual de académicos, políticos, ciudadanos, Medios de información especialmente, los que producto de una errónea e ideológica concepción confunden esta histórica situación que debe ser corregida. De allí que la frase de campaña “Make América Great again” (Hacer grande a América nuevamente), no es simplemente una absurda idea sino que ilógica, la cual han sostenido increíblemente la mayoría de presidentes de USA, ya que implicaría que su gobierno sería el responsable del ascenso de un número significativo de territorios o Estados libres y autónomos.

Lo que sí es factible analizar es lo que se supone se refiere a su propia nación, EE.UU., entendiendo que la llegada de Trump a la primera magistratura ha planteado nuevas realidades y mostrado desafíos que pueden permitir, en la medida de un manejo acertado, recobrar parcialmente el poderío económico y político de dicha nación.

Los hechos actuales son los siguientes: A, el partido Demócrata, en conjunto con un sector dirigente del país, continuarán la lucha contra el mandatario sin aceptar que fueron derrotados en sus creencias y poder por un inquilino hoy inalterable; B, Trump ha mantenido la política de Barack Obama de continuar en gran parte los conflictos ya desarrollados por su predecesor y, aún más, agudizados en alto grado, tales como el Acuerdo Nuclear con Irán, el violento ataque a Venezuela, rechazo a Siria, intentos de desintegrar a Irak, amenaza a Rusia, apoyo completo a Israel, entre otros puntos.

C, La creciente confrontación con México y China, por dar un ejemplo, indica la ampliación de éstos aportando a ambas naciones una dialéctica interior, como es el caso de la unión de oposición a Peña Nieto ejercida por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Cabe especial atención señalar los macro problemas del orden internacional como son los convenios secretos para consolidar un organismo armado en el Medio Oriente que aglutine a las monarquías del Golfo junto a otras naciones vasallas, coordinadas externamente por EE.UU. e Israel, contra las acciones liberadoras de Irán, Siria, Irak, Yemen, principalmente. De igual modo, el peligro creciente que incrementa la OTAN al considerar a Rusia una amenaza inusual al igual que Venezuela.

¿Qué estrategia podría elaborar Donald Trump para resolver la caótica situación existente?

Si posee la inteligencia suficiente para intentar hacer a Estados Unidos grande nuevamente, deberá establecer una política nacional e internacional fundada en el desarrollo interno y la armonía social del país, además de establecer el criterio de la paz como su principio internacional, lo cual permitiría lograr el ansiado eslogan de campaña con la precisión obligatoria ya realizada. Ello implica las siguientes acciones: 1, considerar la migración como un estímulo y racionalizar los mecanismos de admisión, lo que implica reconsiderar el muro de la infamia…que ya México ha construido a través de miles de deportaciones de latinoamericanos;2, dialogar con China sobre el estatus de las islas en disputa y dejar que se resuelva entre las partes involucradas; 3, comprender que la carrera armamentística lo pondrá en conflicto con numerosas naciones y en todas ellas, como siempre ha ocurrido, perderá la batalla final; 4, exigir a Ucrania cumplir los Acuerdos de Minsk o en su defecto dejar de dar apoyo militar a Poroshenco; 5, suspender el estímulo colonial y financiación a Israel, propiciando la solución de los dos estados con Palestina; 6, dejar su intervención en decenas de países, donde sus pueblos elegirán la dirección que deseen libremente; 7, acordar con Rusia la lucha contra el terrorismo mundial y eliminación de las bandas ultra violentas creadas por el Pentágono, suspendiendo la política de castigos a quien considere su competencia;8, ratificar plenamente el Acuerdo Nuclear con Irán, entre otras acciones deseables sin descuidar lo interno.

Algunos problemas no son de tanta importancia como las declaraciones desde la Unión Europea respecto a su independencia de USA pues, en esencia, la mayoría de sus integrantes y líderes han ejercido el papel de leales vasallos del gobierno estadounidense aceptando incluso el espionaje a sus líderes y procesos, de lo cual jamás se quejaron. Actualmente el caso Irán podría provocar contradicciones dada las posiciones divergentes con el Pentágono.

La lógica humana indica que esta son algunas medidas para resolver los problemas ingentes que sufre el pueblo estadounidense y su nación, y que son posibles de realizar. Es más que una utopía pues la realidad exige que se materialice de ese modo, si se desea la humanización en el planeta. En su defecto, continuar la escalada guerrerista integral sólo conducirá a profundizar el declive inexorable de la otrora potencia mundial única con el grave riesgo de una catástrofe nuclear. Así será.

Carlos Santa María
Carlos Santa María Carlos Santa María es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario, columnista de varios medios nacionales e internacionales y ha escrito dieciséis libros en el campo humano, político y pedagógico.

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