Por esta razón, todas las ciudades, pueblos y villas de Irán, así como la comunidad islámica en su totalidad, se ven desbordados de alegría.
Para conmemorar este gran días, se decoran mezquitas, casas, calles y tiendas con adornos coloridos y luces, y se distribuyen dulces.
En este día, las florerías, pastelerías, joyerías y otras tiendas iraníes están más concurridas que en otros momentos del año. Cada persona, a su modo, homenajea a su madre y a su esposa.
Fátima az-Zahra, única hija del Profeta del Islam y la transmisora de la sucesión consanguínea de la casa profética, nació en el año 607 en la Meca y fue martirizada en el año 632, en Medina, Arabia Saudí.
Para los musulmanes chiíes, Fátima az-Zahra es objeto de inspiración, y su nombre es el más popular en el mundo musulmán.
Además, es el símbolo supremo de las honorables virtudes femeninas y el perfecto ejemplo para todas las hijas, esposas y madres que luchan por la construcción de sociedades sólidas y sanas.
rba/ybm/kaa
