“Me gustaría agradecer de todos y cada uno de los que me critican, pero si se trata de insultarme, mis abogados se encargarán de presentar una demanda”, explicó el viernes Erdogan.
En declaraciones ante los periodistas en el marco de su visita a Washington, capital de EE.UU., el mandatario turco afirmó que la “crítica” no debe confundirse con el “insulto y la difamación”.
“Me gustaría agradecer de todos y cada uno de los que me critican, pero si se trata de insultarme, mis abogados se encargarán de presentar una demanda”, advirtió el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.
Según Erdogan, el Gobierno de Ankara “jamás” ha intentado detener la libertad de expresión o la libertad de prensa, y la prensa turca, de hecho, ha atacado a su persona y a su Gobierno.
En una postura similar, el pasado jueves el presidente turco sostuvo en una entrevista concedida a la cadena estadounidense CNN que Ankara “no está en guerra con la prensa”, pese a las críticas que recibe por la falta de libertad de expresión en su país.
En dicha intervención, Erdogan hizo referencia a la emisión en la televisión pública alemana de una sátira donde se criticaba su autoritarismo, y consideró que “la sátira, bien si es sátira o si no lo es, todo tiene que tener límites”
“Una simple caricatura, un simple video (...) está bien. No hay nada malo. Pero si dibujas una caricatura (...) y asocias ese sujeto con cosas que se supone que no (están relacionadas) entonces, por supuesto, no puedes esperar que sea aceptable”, agregó.
Las declaraciones de Erdogan contradicen la realidad vivida en su país, pues desde que llegó al poder en 2014 la Justicia de Turquía ha abierto 1845 expedientes judiciales a personas acusadas de insultar al presidente.
El ejemplo más reciente sobre la precaria libertad de prensa en Turquía es la detención el pasado 26 de noviembre del redactor jefe del diario opositor turco Cumhuriyet, Can Dündar, y del representante del diario en la capital, Ankara, Erdem Gül, acusados de espionaje y de revelar secretos de Estado.
Los referidos periodistas publicaron un video en mayo del 2015 en el que se mostraba cómo los servicios de Inteligencia turcos (MIT, por sus siglas en turco) transportaban armas en 2014 en furgonetas que iban a parar, presuntamente, a manos de los terroristas presentes en Siria.
Ambos, que niegan las acusaciones de espionaje, penado con cadena perpetua―, estuvieron más de 90 días en detención preventiva, pero fueron puestos en libertad en febrero después de que el Tribunal Constitucional declarara que su arresto había sido ilegal.
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