Nader Mahdavi es quien destrozó la hegemonía estadounidense en la década de los 80 en el estrecho de Ormuz.
La guerra de los petroleros ya había comenzado y el Golfo Pérsico ya no era seguro para ningún barco. En medio de esto, solo las ilusiones de los comandantes derrotados en guerras anteriores podían llevar a los soldados estadounidenses de vuelta al Golfo Pérsico. Y esto mismo se convirtió en otra derrota para ellos; el petrolero que escoltaban hacia Kuwait chocó contra una mina colocada en el mar por Nader Mahdavi y se hundió en las aguas del Golfo Pérsico. Sin embargo, en el transcurso de esta batalla, el destino de Nader fue morir como mártir.
Nader no fue el primero. La lucha contra el colonialismo ya tenía antecedentes en esta región antes que él. El nombre de Rais Ali Delvari y sus actos de valentía han perdurado en la mente del pueblo iraní.
De él solo quedan una casa, unas cuantas fotos y un cementerio donde los cadáveres de los soldados ingleses nunca dejaron de recordar su resistencia.
Aquí es el destino de quienes intentaban ocupar esta tierra, el cementerio de soldados británicos que cayeron ante la resistencia de combatientes del sur desde la era de Qajar hasta la Primera Guerra Mundial.
La guerra comenzó de nuevo. Por centésima vez en la historia de este país, la naturaleza del enemigo sigue siendo la misma de siempre. Pero lo que no cambia es la determinación de este pueblo para defender su patria.
Samaneh Kachui, Golfo Pérsico.
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