Nicaragua reconoce la trayectoria del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, mediante una carta oficial y por medio de su alta delegación que participa en las honras fúnebres en Irán. Y es que los lazos que unen a Managua y Teherán van más allá de lo diplomático, tienen revoluciones gemelas que han transformado a sus sociedades, nacidas en 1979.
Ambas revoluciones, la Islámica de Irán y la Sandinista de Nicaragua con líderes como el ayatolá Seyed Ali Jamenei y comandante Ortega, comparten valores de hermandad, soberanía nacional y la paz mundial, manifiestan los analistas.
Carlos Daniel Jarquín, Managua.
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