• El representante de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Alvarado.
Publicada: martes, 12 de mayo de 2020 9:53

El embajador nicaragüense ante la OEA ha vuelto a exigir el fin de las agresiones “llamadas sanciones” contra Cuba, Venezuela y su propio país.

El representante de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Alvarado, criticó el lunes las agresiones y hostilidades por parte de algunos países occidentales y sus aliados contra otros países del mundo, entre ellos Nicaragua, Cuba y Venezuela.

Alvarado se refirió también a las iniciativas agresivas, los que causan una “política arbitraria, e ilegal cercenadora de la paz, la seguridad y el derecho de estas naciones a su igualdad jurídica y al ejercicio de su libre autodeterminación en el concierto de las naciones”.

Las afirmaciones de Alvarado fueron hechas en la primera sesión del Foro Semanal sobre los Desafíos que enfrenta el Derecho Interamericano en tiempos del coronavirus, causante de la COVID-19.

 

El alto funcionario nicaragüense, en este sentido, calificó de transcendental importancia que el diseño de políticas públicas se enfoque al respeto de los principios del Derecho Interamericano, en particular los humanos, a fin de preservar la vida, la salud, la seguridad y la integridad de las personas.

También enfatizó que lo anterior se logra a través de la coordinación y la cooperación solidaria a nivel regional e internacional para hacerle frente a la crisis sanitaria.

En concreto se refirió a un enfoque más cooperativo que sea la vía para la unidad de los pueblos del mundo y esté desprovisto de toda ansia de dominio, de poder y sumisión a otras naciones, cuyo fundamento y esencia lo constituya el ser humano y su preservación como especie.

A pesar de las demandas de varios países y diferentes organizaciones internacionales por levantar las sanciones, Washington insiste en su hostilidad y afirma que no pondrá fin a los embargos ni en medio de la pandemia, hecho que, según analistas, pone de relieve, una vez más, la inmoralidad de EE.UU. y su desprecio por los derechos humanos.

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