La campaña de desprestigio entre las principales fuerzas políticas a enfrentarse en las urnas el 1 de julio se ha mantenido hasta el término de la campaña electoral el 27 de junio. Pero mientras los candidatos presidenciales se enfocan en el combate a la corrupción que denuncian de sus adversarios, aflora la preocupación ciudadana por unas elecciones transparentes.
Ante las campañas de desprestigio, desde diversos ámbitos, los mexicanos ya han expresado su incredulidad ante la clase política y el próximo Gobierno.
Ninguno de los candidatos a la presidencia está exento de acusaciones sobre supuesta corrupción, clientelismo, compra de votos, u otros tipos de delitos.
La lucha popular y el movimiento social en México están lejos de poner sus esperanzas de cambio en un nuevo Gobierno. Consideran que independientemente de lo que suceda en las urnas el 1 de julio, son demasiadas las injusticias que se mantienen sin resolver.
Sara Morales Gallego, Ciudad de México.
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