En un comunicado emitido este miércoles, el movimiento iraquí Hezbolá Al-Nuyaba advirtió que Estados Unidos y Arabia Saudí “pagarán un alto precio” después de que sus ataques aéreos conjuntos alcanzaran durante la noche posiciones de la Resistencia en varias provincias de Irak, dejando al menos 20 muertos y decenas de heridos.
El grupo condenó la agresión conjunta de Estados Unidos y Arabia Saudí contra territorio iraquí, después de que los bombardeos alcanzaran varios puntos de las provincias de Bagdad, Basora, Karbala, Kirkuk y Nínive.
Hezbolá Al-Nuyaba exigió la retirada inmediata de todas las bases y cuarteles militares estadounidenses del territorio iraquí, al calificar la presencia militar de Estados Unidos como “un peligro constante y existencial” para la seguridad y la estabilidad del país.
Asimismo, solicitó a Bagdad suspender de inmediato toda cooperación con Arabia Saudí, al considerar que el reino desempeña el papel de «principal patrocinador del terrorismo» contra Irak.
El movimiento iraquí Al-Nuyaba criticó la respuesta del Gobierno iraquí a los ataques y afirmó que los funcionarios deben ir más allá de “declaraciones de ira y condena”, ya que estas solo alientan nuevas agresiones.
Además, pidió el despliegue urgente de sistemas avanzados de defensa aérea para proteger el espacio aéreo iraquí y exigió que se depuren responsabilidades por los fallos en la protección de la soberanía nacional.
El grupo iraquí aseguró que no permitirá que Estados Unidos y Arabia Saudí violen el territorio iraquí “sin que sus intereses y su seguridad paguen un alto precio”.
Por su parte, el presidente de Irak, Nizar Amedi, condenó la agresión, calificándola de “inaceptable” y de “una flagrante violación de la soberanía de Irak”, al haber tenido como objetivo instituciones oficiales de seguridad del país, en contravención del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Amedi afirmó que el territorio iraquí no debe ser utilizado “como plataforma de lanzamiento o escenario para ataques contra países vecinos ni para resolver disputas regionales e internacionales”, y pidió a todas las partes respetar la soberanía de Irak y evitar acciones que puedan poner en peligro la seguridad y la estabilidad del país.
Asimismo, el ex primer ministro iraquí Muhamad Shia al-Sudani también condenó la agresión de Estados Unidos y Arabia Saudí, y afirmó que el ataque constituye una violación de la soberanía de Irak, del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
La agresión conjunta de Estados Unidos y Arabia Saudí contra Irak coincidió con la llegada de millones de musulmanes procedentes de todo el mundo a la ciudad santa iraquí de Karbala para conmemorar el Arbaín, una fecha que marca el cuadragésimo día después del martirio del Imam Husein (P), nieto del Profeta del Islam, el Hazrat Mohamad (P), en una de las mayores concentraciones religiosas anuales del mundo.
Algunos observadores consideran que el momento elegido para los ataques parece evidenciar hostilidad hacia esta ceremonia, que durante años ha constituido un espacio de expresión de solidaridad con el Eje de la Resistencia y de condena a las guerras de Estados Unidos e Israel, así como a sus políticas expansionistas.
nht
