• Un avión de vigilancia Poseidón P-8 (izq.) y un Boeing C-17A de la Armada de EE.UU. en una exposición aérea en Singapur, 11 de febrero de 2020.
Publicada: martes, 20 de octubre de 2020 15:12

Indonesia rehúsa que aviones espía de EE.UU. utilicen su suelo en sus misiones, evitando tomar partido en las tensiones entre Washington y China.

Según ha informado este martes el diario hongkonés South China Morning Post (SCMP), funcionarios estadounidenses hicieron múltiples acercamientos de “alto nivel” en julio y agosto a los ministros de Defensa y Asuntos Exteriores de Indonesia para convencer al Gobierno del país del Sudeste Asiático de que los aviones de vigilancia marítima Poseidón P-8 de EE.UU. puedan aterrizar y repostar en el territorio indonesio.

Sin embargo, el presidente indonesio, Joko Widodo, declinó dicha propuesta porque, como señaló, Indonesia aboga por la neutralidad en su política exterior y nunca ha permitido que militares de otras naciones utilicen su espacio para sus operaciones.

En declaraciones concedidas este martes a la agencia británica de noticias Reuters, el canciller indonesio, Retno Marsudi, ha dejado claro que su país mantiene crecientes vínculos económicos y comerciales con China y no quiere tomar partido en el conflicto, además de indicar que Indonesia está alarmada por las crecientes tensiones entre las dos superpotencias y por la militarización del mar de la China Meridional.

 

No queremos formar parte de esta competición. Indonesia quiere demostrar que está lista para cooperar con todos”, ha apostillado.

La Oficina de Prensa del Departamento de Estado de EE.UU. y la embajada del país norteamericano en Yakarta (capital indonesia) no respondieron a las solicitudes de pronunciarse sobre lo expuesto.

El informe destaca que EE.UU. ha utilizado recientemente bases militares en Singapur, Filipinas y Malasia para operar vuelos P-8, que juegan un papel central en cuanto a la vigilancia de la actividad militar de Pekín en el mar de la China Meridional, una zona que contiene vastas reservas de petróleo y gas, y es reclamada por Taiwán, Brunéi, Vietnam, Malasia y Filipinas. China considera que tiene derechos soberanos sobre las islas Paracelso (Xisha, en chino) y siete islas artificiales del archipiélago Spratly (Nansha, en chino).

Esta región es escenario constante de tensiones entre el gigante asiático y EE.UU. De hecho, Washington ha enviado varias veces aviones y buques de guerra a las proximidades de los islotes controlados por Pekín, so pretexto de defender “la libertad de navegación”.

Pekín rechaza, no obstante, tal excusa y considera la presencia militar estadounidense en la zona una “provocación”. Además, acusa a Washington de violar su soberanía y de pretender controlar las aguas de la región.

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