Estos campesinos reportan una perdida mayor al 50% de sus cosechas, debido al estado de excepción y el cierre de los negocios.
Estos fértiles campos han provisto de alimentos a miles de familias de la capital hondureña. Hoy sus productores reportan pérdidas económicas y de cultivos por la paralización del país a causa del COVID-19.
La economía de estas familias depende de la venta de sus productos, al declararse un estado de excepción en todo Honduras, se restringió la movilización de las personas, se autorizo a los grandes supermercados pero no a estos pequeños productores.
Ante la ausencia del gobierno estos hondureños decidieron cerrar por su propia cuenta las comunidades, para evitar el ingreso de alguna persona contagiada del virus, dicen les basta con las pérdidas económicas.
Las hortalizas que aun se pudieron rescatar, has sido regaladas a los vecinos de la comunidad para evitar que el hambre aqueje a los pobladores.
Esta comunidad se llama planes, de aquí surten de frutas, verduras y flores; desde hace un mes dejaron de poder vender sus productos lo que les ha generado una pérdida total.
Las flores es otro mercado que ha recibido el impacto de las perdidas. Estos cosechadores dicen que sus clientes les devolvieron el producto porque los negocios están cerrados.
Honduras es un mercado de importación, los pocos productores no tiene capacidad de suplir la demanda de granos básicos, por eso algunos decidieron dejar la siembra de verduras por los granos básicos.
Dassaev Aguilar, Planes (Honduras).
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