• Empiezan las huelgas de trabajadores ferroviarios en Francia
Publicada: martes, 3 de abril de 2018 22:19
Actualizada: martes, 3 de abril de 2018 23:28

Los servicios ferroviarios franceses han iniciado una huelga que amenaza con paralizar el país. Durante los próximos 3 meses y a lo largo de 36 días, los trabajadores realizarán paros de manera intermitente que tiene como objetivo mostrar el desacuerdo con el proyecto de reforma de Emmanuel Macron.

Los trabajadores de la emblemática Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF, por sus siglas en inglés) están en pie de guerra. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pretende reformar el estatuto de los ferroviarios al considerarlo privilegiado, unos acuerdos que apenas han sido modificados desde hace décadas. Sin embargo, los sindicatos confían en poder demostrar su peso para evitar lo que ellos considerarían la ruptura del servicio público ferroviario.

En esta primera jornada de huelga, los datos hablan de un éxito enorme por parte de los organizadores de los paros. En cuanto a números se refiere, hasta un 77 % de los conductores de los ferrocarriles han secundado la huelga y tan sólo ha circulado uno de cada ocho trenes de alta velocidad. Pero los ferroviarios no están solos, ya que cuentan con la solidaridad de otros estamentos franceses.

La primavera caliente arrancó para Macron el pasado 22 de marzo tras las más de cien manifestaciones que se llevaron a cabo en todo el país para mostrar su desagrado contra todos los proyectos de reforma del jefe del Estado. Los sindicatos, por su parte, esperan repetir la batalla que ya le ganaron al expresidente de Francia, Jacques Chirac, en 1995, quien se vio obligado a renunciar a su proyecto de reforma. Los estudiantes también están seguros de la victoria de estas protestas.

El malestar de los ferroviarios con Macron es evidente. Los trabajadores de la SNCF han demostrado en las calles de París, capital francés, que están dispuestos a plantarle cara al presidente galo, quien de momento se está han intentado consumar la reforma han fracasado.

Daniel Puchol Bogani, París.

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