En los Países Bajos, dan la bienvenida a septiembre con un espectáculo en el que las carrozas y las flores tienen todo el protagonismo. Todo el trabajo lo realizan los voluntarios, incluso el cultivo de las dalias.
Cientos de personas ayudan a preparar las carrozas que participarán en el gran desfile. Su construcción es un arte que, en esta ciudad, se transmite de generación en generación.
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