El Gobierno brasileño, presidido por Michel Temer, puso a los militares a cargo de las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro hace casi dos meses ante el aumento de los crímenes violentos.
Este ejercicio militar cubre una amplia gama de actividades, entre ellas tiro al blanco, tácticas de combate y rescate de rehenes.
Desde febrero, más de 3200 militares, apoyados por blindados, controlan, junto a las fuerzas del orden, los accesos a las favelas y han realizado operativos en varias de ellas, como Vila Kennedy, Vila Alianca y Coreia, según la Secretaría de Seguridad de Brasil.
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