En España, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió el cese de toda forma de violencia en Ceuta, enclave español en el norte de África, después de que unas protestas por motivos de seguridad derivaran en enfrentamientos entre residentes y la Policía.
La policía cargó contra los manifestantes en una playa después de que un grupo de manifestantes se adentrara en la zona donde dormían migrantes, y durante los disturbios se incendiaron algunas pertenencias. El ministro Marlaska hizo un llamado inmediato a la calma.
Marlaska criticó fuertemente a la oposición y, sobre todo, a la ultraderecha española, que demandan a la “caza” de los inmigrantes y la deportación, incluso, de personas que están recluidas en hospitales.
Sobre el tema, se pronunció el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, quien defendió este viernes la soberanía española de las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla, asegurando que “será así siempre” y subrayó que no ha habido, no hay ni habrá “nunca” conversaciones al respecto, con Marruecos.
Recalcó Albares que España ha rechazado “por todos los cauces diplomáticos disponibles” las declaraciones “contrarias” a la integridad territorial española por parte de Marruecos.
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