“Solicitar a Irán la aplicación incondicional de las salvaguardias de la AIEA en las actuales y peligrosas circunstancias carece de sentido”, ha declarado la Misión Permanente de Irán ante la Oficina de las Naciones Unidas y otras Organizaciones Internacionales en Viena en un comunicado publicado este lunes en su X, en rechazo a la petición del director general del Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, de que Teherán aplique plenamente las salvaguardias del organismo.
La reacción se produce después de que Grossi insistiera en la necesidad de que Irán cumpla plenamente sus compromisos en materia de salvaguardias y permita al organismo verificar sus actividades y materiales nucleares.
Según el comunicado, esta solicitud ignora el hecho de que la propia AIEA había decidido inicialmente “suspender la aplicación de las salvaguardias y retirar a sus inspectores por razones de seguridad tras los ataques ilegales del régimen estadounidense e israelí”.
Al señalar que la AIEA debe poner fin a sus informes “poco profesionales, no objetivos, semitécnicos y políticamente influenciados” antes de adoptar medidas respecto a Irán, la Misión iraní ha exigido al jefe de la AIEA que pida primero a los agresores que “cesen sus ataques o amenazas de ataque contra las instalaciones nucleares pacíficas sometidas a las salvaguardias, a fin de crear las condiciones necesarias para la aplicación de las salvaguardias de la Agencia”.
“Mientras la AIEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas [CSNU] no cumplan con las responsabilidades que les han sido encomendadas, Irán tiene derecho a proteger por sí solo sus intereses nacionales”, ha subrayado.
En la apertura de la reunión de la Junta de Gobernadores de la AIEA, Grossi ha señalado que, debido a la falta de acceso, la AIEA no puede verificar el estado de los materiales nucleares iraníes, incluido el uranio enriquecido hasta el 60 %, y ha afirmado que la pérdida de continuidad de conocimiento sobre esas existencias durante más de un año constituye una “grave preocupación en materia de proliferación”.
La postura de Irán se produce después de que instalaciones nucleares iraníes fueran blanco de ataques militares de Estados Unidos e Israel durante la guerra de agresión no provocada estadounidense-israelí del febrero, una situación que Teherán considera una grave violación del derecho internacional y de las normas que protegen las instalaciones nucleares con fines pacíficos.
Irán sostiene que, ante estos ataques, la prioridad de la comunidad internacional debería ser garantizar la seguridad de dichas instalaciones y exigir responsabilidades a los autores, en lugar de presionar a la parte atacada.
Asimismo, Teherán ha insistido reiteradamente en que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos. Las autoridades iraníes consideran que cualquier mecanismo de supervisión debe garantizar simultáneamente la seguridad de sus instalaciones, respetar su soberanía y mantenerse alejado de las presiones de Estados Unidos y sus aliados.
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