Estos ciudadanos tendrán que solicitar un documento que les otorgue derecho a trabajo, sanidad y otras prestaciones sociales como las pensiones. Pero dejarán de votar en las elecciones locales y se someterán a la ley británica.
Los 3,2 millones de ciudadanos comunitarios tendrán que pedir un documento que valide su derecho a trabajo y asistencia sanitaria tras el Brexit, y podrán obtener la ciudadanía y la mayoría de los derechos que tienen los británicos tras un periodo de 5 años residiendo en el país. Así lo afirma la primera ministra, Theresa May, en el Parlamento.
May señaló también que tratará de acordar con Bruselas que los británicos en el resto del continente y los comunitarios en el Reino Unido se continúen beneficiando de la tarjeta sanitaria europea para recibir atención en cualquier país de la UE. El texto niega además la posibilidad de ciudadanos comunitarios de votar en elecciones locales, y elimina la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia.
El Ejecutivo británico presentó un documento que garantiza la práctica totalidad de los derechos de los ciudadanos comunitarios residentes en el Reino Unido. Sin embargo aún hay poca información sobre el futuro de la migración en un país que depende en gran medida de mano de obra extranjera con sindicatos y partidos políticos pidiendo una ley migratoria flexible con las necesidades británicas.
El Gobierno afirma que todas las peticiones realizadas tras la fecha límite aún por determinar, podrán tener derecho de residencia, pero estarán sujetos a una nueva ley de migración que Westminster publicará en poco tiempo.
Ian Diez, Londres.
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