• La reina Isabel II visita oficialmente el Instituto de Francis Crick en el centro de Londres (capital del Reino Unido), 9 de noviembre de 2016.
Publicada: lunes, 21 de noviembre de 2016 0:52
Actualizada: martes, 22 de noviembre de 2016 3:36

Londres recurre a la reina Isabel II como un ‘arma secreta’ para estrechar las relaciones con EE.UU. tras la elección de Trump, según fuentes estatales.

Se están haciendo los preparativos para hospedar al recién elegido presidente de EE.UU., Donald Trump, y priorizar la política de las alfombras rojas (con él) durante su visita a Londres (capital británica) entre "junio o julio" del próximo año, ha informado este domingo el diario local Sunday Times, citado por las fuentes ministeriales y del gabinete.

Durante su visita, según el rotativo, la atención se ha centrado en utilizar las simpatías de Trump hacia la monarquía británica.

El Gobierno ha decidido usar su ‘arma secreta’, que es ofrecer una visita a la Reina para que él y Melania sean invitados al castillo de Windsor”, según el diario británico Sunday Times.

“El Gobierno ha decidido usar su ‘arma secreta’, que es ofrecer una visita a la reina para que él y Melania sean invitados al castillo de Windsor”, declararon al rotativo las fuentes cercanas al gabinete conservador.

Otra fuente del gabinete indicó que la reina “no es un arma secreta, es el arma publica más grande que (el país) tiene”.

Esta visita correspondería a la oferta formulada por Trump a la primera ministra británica, Theresa May, tras la victoria electoral del magnate en las elecciones presidenciales de la semana pasada. En una llamada telefónica, el presidente electo transmitió a May su deseo de reunirse con ella lo antes posible en territorio estadounidense, aunque todavía no hay fecha para ese viaje oficial. 

 

May también planea reunirse con Trump antes de fin de año, mientras se espera que el ministro de Asuntos Exteriores del país, Boris Johnson, le visite antes de Navidad.

Una de las motivaciones de Londres para invitar a Trump a visitar el país es asegurar su apoyo a un acuerdo de libre comercio con EE.UU. tras el ‘brexit’.

El presidente electo ha dejado claro que está interesado en alcanzar tal acuerdo a diferencia de su antecesor, Barack Obama, que hizo algunas declaraciones controvertidas antes del referéndum de la Unión Europea (UE), diciendo que el Reino Unido se volcaría a “las colas” en términos de comercio si sale del bloque.

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