Según informó The Washington Post, el Departamento de Guerra de Estados Unidos (Pentágono) reconoció, tras actualizar de forma gradual las cifras de bajas entre sus militares desplegados en la agresión contra Irán, que el número de efectivos muertos supera el balance anunciado anteriormente.
Al incorporar otros dos integrantes de la Fuerza Aérea a su base de datos, el Pentágono elevó a 23 la cifra oficial de militares estadounidenses muertos en relación con la agresión contra Irán.
El Pentágono alegó que ambos militares de la Fuerza Aérea fallecieron en incidentes clasificados como “no hostiles” (no relacionados con combates).
La Fuerza Aérea de Estados Unidos afirmó que uno de ellos murió a causa de una enfermedad, mientras que la causa de la muerte del segundo aún no ha sido anunciada y continúa bajo investigación.
EEUU entrena a sus soldados para excavar fosas comunes en combate
Otro diario estadounidense ArmyTimes informó el lunes que el ejército estadounidense está entrenando por primera vez desde la guerra de Corea (1950-1953) a sus soldados para excavar fosas comunes destinadas a enterrar a militares muertos en el campo de batalla.
El diario indicó que estos ejercicios, denominados “Operación Pacto del Dragón, Fase II”, comenzaron el mes pasado y se llevan a cabo en la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte.
Durante las maniobras, los soldados utilizaron excavadoras, bulldozers y otros equipos pesados para practicar la habilitación de zonas de enterramiento temporal y la gestión de los cuerpos de militares que mueran en combates a gran escala.
El ejército estadounidense declaró en un comunicado que, desde la guerra de Corea, no había tenido necesidad de llevar a cabo operaciones de enterramiento colectivo temporal a una escala semejante. Durante aquel conflicto, 36 515 militares estadounidenses murieron o desaparecieron y otros 7245 fueron hechos prisioneros.
Según el comunicado, citado por Newsweek, durante las guerras de Irak y Afganistán, en los últimos 25 años, los cuerpos de los militares estadounidenses muertos en acto de servicio eran trasladados rápidamente a Estados Unidos, por lo que no fue necesario habilitar grandes zonas de enterramiento temporal.
El objetivo de reanudar estos entrenamientos es preparar al ejército para escenarios en los que el número de muertos sea tan elevado que los equipos encargados no puedan enterrar a cada soldado por separado ni celebrar ceremonias religiosas individuales.
De acuerdo con los protocolos del ejército estadounidense, cada zona de enterramiento temporal consta de cinco fosas, con una capacidad total de hasta 100 cuerpos.
Este informe se publica en medio de la guerra contra Irán, un conflicto que ha suscitado interrogantes sobre el número de bajas en las filas de las fuerzas armadas estadounidenses.
En julio, cuatro muertes y decenas de heridos desaparecieron del informe general antes de ser reincorporados. Al explicar el problema, un representante del Departamento de Guerra de EE.UU. declaró que el cambio en el informe se debió a una “interrupción temporal de los datos”.
Esta situación se produce mientras, según han señalado medios estadounidenses, el Gobierno evita ofrecer cifras precisas sobre los militares muertos y heridos en los ataques de represalia iraníes, en vísperas de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
El 28 de febrero, EE.UU. e Israel iniciaron una guerra no provocada contra Irán y, en respuesta, las fuerzas iraníes atacaron blancos israelíes en los territorios ocupados y las bases estadounidenses en Asia Occidental.
Ante las nuevas amenazas de EE.UU. e Israel con una nueva ofensiva, Irán advirtió al enemigo de consecuencias de cualquier nueva agresión, afirmando que si sus fuerzas pisan el suelo iraní, este se convertirá en su “cementerio”.
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