Un informe de un medio estadounidense sostiene que el Pentágono ha ocultado información sobre decenas de heridos sufridos por tropas estadounidenses después de que Irán lanzara una andanada de misiles balísticos contra bases militares de Estados Unidos en Jordania y otros emplazamientos de la región la semana pasada.
“Esos ataques dejaron decenas de militares estadounidenses heridos y dañaron varios helicópteros”, informó The New York Times, citando a funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato.
El informe añade que Irán llevó a cabo otros tres ataques contra fuerzas estadounidenses en Jordania durante esa misma semana. Sin embargo, el Pentágono no reveló estos ataques previos ni las bajas y los daños resultantes.
Un funcionario militar estadounidense afirmó que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) no está obligado a divulgar públicamente información sobre los militares heridos. Otro funcionario sostuvo que hacerlo podría permitir a Irán apuntar con mayor precisión contra las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región mediante misiles balísticos y drones.
El Pentágono no ha celebrado una rueda de prensa de gran alcance sobre la guerra desde mayo, lo que ha dejado a la opinión pública con escasa información sobre la estrategia militar estadounidense.
El viernes, CBS News informó que los ataques iraníes contra la Base Aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, dejaron dos soldados estadounidenses muertos y otro militar desaparecido. Posteriormente, las dos víctimas mortales fueron identificadas como el primer teniente Tyler James Feehan, de 25 años y originario de Hawái, y la soldado Isabella Gonzales, de 19 años y natural de Texas.
Otro militar estadounidense murió en Irak.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) anunció asimismo un ataque de represalia por sorpresa contra el centro de mando de operaciones especiales de Estados Unidos en la región siria de Al-Tanf.
Las autoridades militares estadounidenses han reconocido oficialmente la muerte de al menos 17 soldados estadounidenses y más de 430 heridos durante la agresión contra Irán. No obstante, la cifra de heridos no ha sido actualizada en las últimas semanas.
El 1 de abril, The Intercept informó que Washington estaba llevando a cabo un “encubrimiento de bajas”, al señalar que cerca de 750 militares estadounidenses habían muerto o resultado heridos, una cifra considerablemente superior al balance oficial de Estados Unidos.
A lo largo de la agresión emprendida por el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu contra Irán, el Pentágono sostuvo que la “seguridad operativa” tenía prioridad sobre el deber de informar a la opinión pública estadounidense acerca de la evolución del conflicto, incluidas las bajas militares.
Funcionarios estadounidenses también se han negado a comentar las informaciones según las cuales las fuerzas armadas se están quedando sin misiles interceptores, así como a explicar cómo Irán continúa lanzando misiles balísticos después de que Trump afirmara, en una fase inicial de la guerra, que la capacidad misilística iraní había sido destruida.
En respuesta a las muertes, el presidente Trump declaró que los militares fallecieron “al servicio de nuestro país”. También ha afirmado que Estados Unidos libra la guerra para proteger a sus aliados del Golfo Pérsico, aunque otros informes sostienen que lanzó la agresión bajo presión de Israel.
La semana pasada, Trump declaró que los Estados del Golfo Pérsico deberían reembolsar a Estados Unidos por protegerlos frente a Irán. Mencionó específicamente a Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Kuwait como países que deberían compensar a Washington por su papel en materia de seguridad.
No obstante, los críticos sostienen que la guerra iniciada por Trump y Netanyahu ha colocado, por el contrario, a los Estados del Golfo Pérsico directamente en la línea de fuego, dado que las fuerzas estadounidenses e israelíes han utilizado bases militares situadas en la región para lanzar ataques contra Irán.
Los observadores sostienen que la desastrosa guerra emprendida por la administración Trump contra Irán no ha logrado alcanzar ninguno de sus objetivos estratégicos. Por el contrario, ha perjudicado al pueblo estadounidense, ha reconfigurado Asia Occidental de un modo perjudicial para los intereses de Estados Unidos y ha erosionado aún más la posición global del país.
La aprobación pública de la decisión de Trump de lanzar la agresión contra Irán se sitúa actualmente en un saldo neto de –30 % entre los estadounidenses.
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