Desde las calles, la sociedad estadounidense, enfrentada en una sobrevivencia desesperada ante las acciones del 1%.
Es el año en donde se consolida oficialmente el imperio de las oligarquías.
Indudablemente, 2025 es también el año de la violencia política. Supuestos complots e intentos de asesinato en contra de Donald Trump y otros incidentes, como el de Charlie Kirk en septiembre.
En adición a esto, las masacres en escuelas y universidades adquieren un tono político extremista que usualmente involucra las ideologías del presidente Trump.
Aprovechando este contexto, la política de turno, en el gobierno por acta y memorando del Ejecutivo, justifica el despliegue masivo de tropas en las principales ciudades del país. A esto sigue una ola de secuestros y abusos en contra de las comunidades migrantes y de color.
El objetivo del presidente es deportar a la mayor cantidad de trabajadores migrantes; mientras que se practica un masivo ejercicio del neo fascismo trumpista.
2025 termina para muchos estadounidenses con un sabor amargo, a decepción. En particular, en un contexto de control y coerción social y la entrega de las arcas del Estado y el poder en general a las oligarquías corporativas.
Así, en términos macroeconómicos y esta dinámica de plutocracia, Estados Unidos experimenta una recesión e inflación históricas; a la par de un clima de “tercermundización” de la clase trabajadora, con niveles récord de paralización, desempleo y despidos generalizados en todos los sectores de la economía.
Y finalmente, en política exterior, Washington continúa su rol de facilitador del genocidio a través de su cercana relación con el proyecto sionista de ocupación. A la vez, mantiene un estado de agresión y belicismo en contra de otras naciones como Irán, Venezuela, Cuba y otros.
Marcelo Ali Sánchez, Washington.
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