Según un informe publicado el sábado por el diario estadounidense The New York Times (NYT), los asesores del mandatario republicano han declarado que al magnate inmobiliario se le ve últimamente deprimido y prácticamente no acude a las sesiones de trabajo.
Al mismo tiempo, Trump sigue firme en sus declaraciones de que el resultado de las elecciones presidenciales va a experimentar un cambio, ignorando también el grave impacto de la crisis sanitaria suscitada a raíz de la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, en EE.UU.
El todavía inquilino de la Casa Blanca, insistiendo en su teoría de una conspiración, aún no ha reconocido la victoria de su rival demócrata, Joe Biden, en las elecciones presidenciales celebradas el 3 de noviembre y ha recurrido a argumentos, como el fraude electoral, para revertir los resultados a su favor.
De hecho, el informe destaca que, a lo largo de la semana pasada, el presidente estadounidense publicó cerca de 145 mensajes en la red social Twitter arremetiendo contra los resultados de los comicios.
La economía estadounidense también se encuentra en una posición frágil y el Congreso está buscando un segundo paquete de ayuda. No obstante, en su primer mitin poselectoral ante una multitud de sus simpatizantes en Valdosta, en el estado de Georgia, Trump hizo reclamos de campaña, instando a los republicanos a postularse en las cruciales elecciones de enero de Georgia, que marcan la mayoría en el Senado.
El mandatario estadounidense había viajado a Valdosta para apoyar a los dos candidatos republicanos que disputarán unas elecciones estratégicas para retener el control del Senado, cuya composición no se decidirá hasta enero por una repetición extraordinaria de los comicios legislativos en Georgia, debido a que ninguno de los aspirantes de ambos partidos, el Partido Republicano y el Partido Demócrata, para la Cámara Alta, ha superado el umbral del 50 % de los votos emitidos.
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