• El personal médico atiende a un paciente con COVID-19 en un hospital en Houston, Texas, 26 de noviembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 3 de diciembre de 2020 17:30
Actualizada: jueves, 3 de diciembre de 2020 19:30

A medida que el coronavirus se propaga en EE.UU., la mitad de los estados temen que se les acaben las pruebas de detección de la COVID-19, según un informe.

Algunos de los 47 estados encuestados por la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) afirmaron que aún les faltaba equipo de protección personal (EPP) nueve meses después del brote del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, y más de las tres cuartas partes de los estados estaban preocupados por no tener los suficientes suministros para distribuir y administrar una vacuna para contrarrestar la enfermedad infecciosa, indica este jueves el portal estadounidense Business Insider.

En un informe sobre la respuesta a la pandemia en EE.UU. publicado el lunes, la GAO instó al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés) a tomar medidas urgentes y advirtió que de no poder realizar suficientes pruebas, el virus podría propagarse más.

Alrededor de la mitad de los estados indicaron que estaban experimentando escasez de kits para las pruebas de diagnóstico rápido de la COVID-19 en una encuesta realizada a mediados de octubre por la GAO, que obtuvo respuestas de los funcionarios de salud pública en 47 estados y territorios de Estados Unidos.

 

Casi la mitad de los estados reconocieron que no tenía suficientes reactivos para la realización de pruebas del coronavirus y un tercio estaba registrando escasez de otros equipos.

“La escasez de suministro de pruebas ha contribuido a retrasos en los tiempos de respuesta para los resultados de las pruebas, lo que, a su vez, puede exacerbar los brotes al permitir que COVID-19 se propague sin ser detectado”, manifestó la GAO.

El balance de la pandemia en el territorio estadounidense se aproxima a los 14 millones de contagios y acumula 273 835 víctimas mortales.

En las últimas 24 horas, la COVID-19 ha dejado más de 200 000 casos nuevos y 3157 muertos, lo que supone un nuevo récord diario de decesos y la segunda cifra más alta de contagios en 24 horas, según el balance de la Universidad Johns Hopkins publicado este jueves. El anterior récord, que data del 15 de abril, fue 2607 decesos.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU, ha advertido que la pandemia mundial podría traernos un invierno peligroso y sombrío, y que el número de muertes por el virus en su país podría superar las 300 000 a finales de año.

Todo esto, mientras que el presidente saliente de EE.UU., Donald Trump, prefiere enfocarse más en la discordia poselectoral, en vez de luchar contra el coronavirus.

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