La emisión supondría el primer regreso de Moscú al mercado de bonos desde 2013 y desahogaría la situación en el país después de las sanciones impuestas por el Occidente, ha informado este miércoles una fuente citada por el diario hongkonés South China Morning Post.
La operación ha sido calificada como la mayor emisión de bonos soberanos en el extranjero en yuanes, que equivale a 924 millones de dólares, según el diario.
La emisión doblaría la de tres mil millones de yuanes realizada en Reino Unido, la mayor hasta el momento, según Andrei Akopian, socio del banco de inversión Caderus Capital.
"Creo que es realista, la cantidad será fácilmente distribuida entre el ICBC, el BC y Gazprombank", ha declarado Akopian al diario hongkonés.
ICBC y BC han empezado el proceso para conseguir las licencias de corredurías en Rusia y la operación estaría pendiente de esa aprobación y la que necesita de las autoridades chinas para los fondos de yuanes en el extranjero.
La emisión busca a los inversores chinos y estaría lista a finales de este año o principios del siguiente, añade el periódico.
Moscú establecería un precio de referencia y las condiciones de crédito para que las grandes compañías rusas participaran en las futuras emisiones de yuanes.
La operación, de llevarse a cabo, permitirá que Rusia diversifique su acceso al capital después de las sanciones impuestas por el Occidente por la crisis de Crimea y Ucrania.
Los inversores chinos están esperando una operación que les permitiría un margen de beneficios mucho mayor que el consiguen en su país debido a los continuos recortes del tipo de interés.
Los bonos a dos años en China apenas rinden un 2,9 por ciento en contraste con el 11 por ciento ruso.
Las sombras de la inversión radican en las grandes variaciones de las divisas.
El rublo ha pasado de cambiarse a 12,5 yuanes en enero a 10,1 yuanes en la actualidad.
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