• Soldados estadounidenses suben a un helicóptero CH-47 Chinook tras un ejercicio con fuego real en la base aérea de Al-Asad, Irak, julio de 2023.
Publicada: viernes, 2 de octubre de 2026 9:00

El general Naqdi, en su discurso, hizo referencia a los recientes acontecimientos en la región y a la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de Irak.

“La retirada de las fuerzas estadounidenses de Irak es solo una muestra del declive del poder del imperialismo en la región. Los estadounidenses, que regresaron a Irak tras 20 años de presencia en el país con pretextos infundados, como la lucha contra el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), finalmente se vieron obligados a abandonar Irak después de asumir unos costes enormes, estimados en 4 billones de dólares, y sufrir numerosas bajas humanas”, subrayó el jueves el general Mohamad Reza Naqdi, asesor principal del comandante en jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), felicitando a la comunidad islámica por la “humillante expulsión” del Ejército estadounidense de Irak.

En declaraciones durante una movilizacion popular en defensa de la soberanía de Irán en la ciudad de Zanyan, el general Naqdi también destacó que las fuerzas estadounidenses en otras partes de la región correrán un destino similar.

“Aunque los estadounidenses siempre han divulgado sus cifras de bajas de manera gradual y poco realista, incluso sus propias declaraciones oficiales, según las cuales 4800 de sus efectivos murieron en Irak, reflejan la magnitud de la derrota y de los costes que esta presencia ilegítima, les impuso”, afirmó el alto cargo iraní.

 

A continuación, al referirse a las amenazas de varias décadas de Estados Unidos contra Irán, declaró que “durante 30 años, Estados Unidos habló de las “opciones sobre la mesa” y, en cada ocasión, intentó intimidar al pueblo iraní mediante amenazas militares. Sin embargo, después de que atacaron, quedó demostrado que la capacidad de ese ejército es exactamente la que vimos”, agregó.

El general Naqdi señaló que “en las primeras horas de la guerra (impuesta por Irak a Irán entre 1980 y 1988), el embajador de Estados Unidos en Bagdad hablaba con seguridad de la muerte del Líder de la Revolución (Islámica) y de la caída del régimen en tres días, y pidió preparativos para recibir a millones de refugiados iraníes. En aquel momento, los estadounidenses, convencidos de que la República Islámica se derrumbaría rápidamente, hicieron cálculos equivocados”.

Al referirse a los más de cuatro decenios transcurridos desde entonces, añadió que “hoy, quien se encuentra en una situación de humillación y desplazamiento es la flota naval estadounidense, que vaga por los océanos. Los soldados y militares de este país se encuentran ahora como prisioneros dentro de sus propios buques de guerra y, sin saber hacia dónde dirigirse, permanecen suspendidos en el limbo de las políticas fracasadas de Washington”, agregó.

El general Naqdi, al referirse a la situación de los buques de guerra estadounidenses, precisó que “los buques que debían ser un símbolo de poder se han convertido hoy en un símbolo de desconcierto. Los informes recibidos desde el interior de estos buques indican una profunda preocupación de las fuerzas estadounidenses por su propia seguridad y por las deficientes condiciones de vida a bordo.”

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