Publicada: martes, 7 de abril de 2026 15:37
Actualizada: martes, 7 de abril de 2026 18:04

La información obtenida por Press TV revela que la reciente operación de EE.UU. en Isfahán no tenía ninguna relación con la supuesta misión de rescate de un piloto derribado, sino que el objetivo era infiltrarse y atacar una de las instalaciones nucleares iraníes, pero terminó en una importante derrota estratégica para Washington.

Las recientes amenazas desesperadas del presidente estadounidense Donald Trump de atacar la infraestructura civil de Irán, incluidas centrales eléctricas y puentes, son una consecuencia directa de la dura derrota sufrida por las fuerzas estadounidenses en la operación de Isfahán el domingo.

Según la información exclusiva, el fallido ataque se produjo después de que el enemigo llevara a cabo extensas operaciones de reconocimiento aéreo en los días previos al atentado.

Durante esas misiones iniciales de infiltración y reconocimiento, Estados Unidos, y posiblemente el régimen sionista, perdieron un número significativo de aeronaves, incluyendo al menos un A-10 Thunderbolt II y dos helicópteros Black Hawk.

La información obtenida por Press TV revela que la “hora cero” de la fallida operación de Isfahán se fijó durante una reunión secreta en la Casa Blanca bajo la supervisión directa del propio presidente de Estados Unidos.

Ahora ha quedado claro que esta operación no tenía ninguna relación con el supuesto rescate de un piloto de caza F-15 derribado, una versión inicialmente promovida por funcionarios estadounidenses. En cambio, las pruebas examinadas y confirmadas por Press TV indican que el verdadero objetivo era infiltrarse y atacar una de las instalaciones nucleares de Irán en Isfahán.

El lugar de aterrizaje para los aviones de transporte C-130, elegido tras un reconocimiento previo, era una pista de aterrizaje abandonada situada peligrosamente cerca de una de estas instalaciones nucleares.

El error de cálculo de los estadounidenses fue creer que la defensa aérea iraní no podría contrarrestar las aeronaves implicadas en esta operación. Asimismo, algunos indicios apuntan a que generales estadounidenses destituidos habían advertido seriamente al secretario de Guerra, Pete Hegseth, sobre el alto riesgo de una operación de este tipo.

Fuerzas Especiales de EEUU cayeron en una trampa tendida por Irán en Isfahán

Sin embargo, debido a la falta de conocimientos militares y a la insistencia de Trump en seguir adelante, los generales fueron destituidos apenas días antes de la operación de Isfahán. 

Aun así, se desplegaron múltiples aeronaves para esta operación, mientras que las Fuerzas Armadas iraníes se encontraban en estado de máxima alerta, esperando su llegada. 

De hecho, las fuerzas especiales estadounidenses cayeron directamente en una trampa tendida por las fuerzas iraníes.

Las Fuerzas Armadas iraníes, incluyendo el Ejército, la Policía, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y las fuerzas populares locales, inicialmente no mostraron una reacción seria ante el aterrizaje del primer C-130, que transportaba a decenas de comandos de fuerzas especiales.

La evidencia muestra que esta aeronave se desvió ligeramente de la pista al aterrizar en el aeródromo de tierra abandonado. Minutos después, un segundo C-130, que transportaba el equipo necesario, incluidos vehículos especializados, varios helicópteros MH-6 Little Bird y otros equipos de apoyo, se aproximó al aeródromo abandonado.

Caído en trampa de Irán, EE.UU. cambió su misión de infiltrar el sitio nuclear a rescatar a sus pilotos

En ese momento, las fuerzas iraníes ya desplegadas en el lugar atacaron el segundo avión antes de que pudiera aterrizar, obligándolo a realizar un aterrizaje de emergencia.

Dos helicópteros Black Hawk llegaron poco después. Fue en ese momento cuando los aviones, helicópteros y comandos que habían desembarcado del primer avión se convirtieron en objetivos perfectos para las Fuerzas Armadas iraníes.

Una vez que las Fuerzas Especiales de Estados Unidos se dieron cuenta de que habían caído en una trampa, la sala de crisis de la Casa Blanca decidió de inmediato cambiar la misión: de infiltrar el sitio nuclear a rescatar a las decenas de comandos estadounidenses que estaban atrapados bajo el fuego iraní. 

Los estadounidenses enviaron rápidamente varias aeronaves más pequeñas para evacuar a sus comandos, logrando a duras penas reunir a los individuos y sacarlos de la situación mortal.

Esta operación de rescate, llevada a cabo apresuradamente debido a que las fuerzas habían sido atrapadas, fue tan precipitada que algunos soldados y oficiales abandonaron su equipo, incluyendo, según las pruebas en poder de Press TV, el documento de identificación de un oficial estadounidense que había quedado en la zona, para salvar sus vidas.

Tras la evacuación de los comandos, cazas estadounidenses establecieron una línea de fuego con un radio de 5 kilómetros para impedir que las fuerzas iraníes se acercaran a los C-130 abandonados en la pista de aterrizaje. Los cazas también bombardearon intensamente su propio equipo para evitar que cayera en manos iraníes.

 

En esta operación fallida, las fuerzas especiales estadounidenses ni siquiera tuvieron la oportunidad de volar con los helicópteros especiales Little Bird; algunos fueron destruidos en tierra, mientras que otros fueron destruidos dentro del segundo avión C-130.

Tras esta vergonzosa y aplastante derrota, Trump celebró apresuradamente y de forma caótica varias ruedas de prensa para encubrir el fracaso y presentarlo falsamente como una operación de rescate de pilotos.

La información obtenida por Press TV describe estas maniobras publicitarias, lideradas por Trump y su poco informado secretario de Guerra como reminiscentes de las películas de Hollywood: mentiras que ni siquiera han sido aceptadas por gran parte del público estadounidense.

La información disponible señala que se espera que Trump continúe fabricando otras operaciones “al estilo de Hollywood” para atribuirse falsamente logros y congraciarse con la opinión pública en Estados Unidos.

Sin embargo, sus repetidas narrativas y mentiras, junto con las de su secretario de Guerra, que han reducido la confianza pública en él tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo al nivel más bajo posible, han hecho que sus “mentiras al estilo Goebbels” sean apenas creíbles.

En Estados Unidos y en todo el mundo, la gente se hace una pregunta incisiva: “¿Cómo es posible que un país que supuestamente no tiene defensa aérea ni ejército ni fuerzas armadas haya logrado derribar y destruir tantos aviones de combate y diversas aeronaves, y que siga ampliando su lista de diferentes tipos de aviones de combate, aviones, helicópteros y drones destruidos?”, declaró a Press TV una fuente de alto nivel en Teherán.

Según señaló, la aplastante derrota de la operación de Isfahán podría registrarse como el peor y más humillante fracaso del ejército estadounidense, incluso peor que la fallida operación de Tabas de 1980, en la que un intento de rescate fallido acabó en desastre para Washington.

La información obtenida por Press TV señala que las fuertes repercusiones de este gran fiasco de Trump afecten no solo el curso de la guerra, sino también el futuro político del imprudente e ignorante presidente estadounidense, su partido republicano y el panorama político de Estados Unidos durante años.

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