Diferentes expertos de la comunidad nacional e internacional de acción contra las minas se reunieron en Teherán para compartir sus conocimientos y experiencia sobre el desminado, los desafíos y las mejores prácticas.
La conferencia busca unificar los esfuerzos internacionales para ayudar a los países afectados por artefactos explosivos, no obstante, lo más importante es conocer las raíces para prevenir el aumento de víctimas.
Prevenir la guerra es el primer paso para impedir tantos daños, según enfatiza el ministro de Defensa de Irán, el general de brigada Amir Hatami. Lamentó la pasividad de ciertas organizaciones internacionales ante algunos países que han minado la región de armas y artefactos explosivos.
Durante todos estos años Irán se ha visto privado de la tecnología, la experiencia y el conocimiento de quienes podían ayudarle, sin embargo, no incumplió su deber de adquirir la ciencia y el equipamiento necesario para la desactivación de minas. De acuerdo con el ministro iraní de Defensa, su experiencia pertenece a la humanidad y está dispuesto a darla a quienes la necesiten.
Durante la guerra impuesta por Irak a Irán, en la década de los 80, más de cuatro millones 200 hectáreas de territorio se vieron contaminados con artefactos explosivos y bombas químicas. Durante los últimos 12 años, se han desactivado dos millones quinientos mil artefactos.
Según la organización que monitorea las minas y bombas de racimo, a cada hora, una persona es víctima de minas y explosivos en tiempos de guerra. Lo que pone de relieve la importancia de una cooperación internacional para salvar vidas discutiendo los principales logros, desafíos y requisitos en el campo del desminado humanitario y una mayor asistencia a víctimas y sobrevivientes.
Samaneh Kachui, Teherán.
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