• Una de las estatuas de época ramésida encontradas por un equipo de operarios egipcios en un suburbio de El Cairo, capital de Egipto.
Publicada: jueves, 9 de marzo de 2017 19:18

Las piezas han sido encontradas cerca de la capital egipcia, sumergidas a más de un metro de profundidad en un hoyo inundado.

Un equipo de operarios egipcios ha extraído piezas de dos grandes estatuas de época ramésida, encontradas sumergidas a más de un metro de profundidad en un hoyo lleno de fango y semi inundado. Bajo la atenta mirada del ministro de Antigüedades, Jaled al-Anani, una excavadora ha recuperado los fragmentos, hallados por la misión arqueológica germano-egipcia en Matariya, un suburbio de El Cairo, según un informe publicado este jueves en el diario Al-Nahar.

Tras ser limpiados de barro, los “cartuchos” de una de las piezas encontradas, de 80 cm de altura y tallada en piedra caliza, han permitido identificarla como el rostro de una estatua de Seti II, faraón de la dinastía XIX, según recoge ABC.

La segunda figura, un coloso de unos 8 metros de altura tallado en cuarcita y descuartizado en diferentes piezas de gran tamaño, probablemente represente al faraón Ramsés II, aunque todavía no se han encontrado inscripciones que lo confirmen, según ha explicado el responsable egipcio de la misión, Ayman Ashmawi.

Las piezas han sido halladas en las inmediaciones de un gran templo construido por Ramsés II, principal faraón de la XIX dinastía, descubierto recientemente por una misión de la Universidad de Leipzig. El templo de Ramsés II, encontrado “por casualidad”, según afirmó entonces Ashmawi, “confirma la hipótesis de que Ramsés II mostró un especial interés en Heliópolis (Matariya) durante las últimas décadas de su reinado (casi 70 años)”.

Tras ser limpiados de barro, los “cartuchos” de una de las piezas encontradas, de 80 cm de altura y tallada en piedra caliza, han permitido identificarla como el rostro de una estatua de Seti II, faraón de la dinastía XIX.

 

La importancia del descubrimiento

El gran tamaño de las estatuas encontradas, así como la belleza y la riqueza de sus inscripciones, apuntan a “un importantísimo descubrimiento” que realza la grandeza y magnitud del templo —parte de un complejo en la zona— en su época original, ha aseverado el arqueólogo egipcio.

El complejo de los Templos Solares de Heliópolis quedó destruido hacia la época helenística y muchas de sus estatuas y materiales de construcción se enviaron a Alejandría o incluso a Europa, o bien se reutilizaron en la construcción de El Cairo, ya en época islámica.

Los arqueólogos continuarán con las excavaciones en la zona para asegurarse de que no queden piezas sumergidas en el fango, ha apuntado por su parte el director de la misión arqueológica, el alemán Dietrich Raue.

Las piezas recuperadas, algunas de hasta dos metros de altura, se trasladarán al Gran Museo Egipcio para su restauración a tiempo de la esperada —y muchas veces retrasada— inauguración del complejo, construido junto a las pirámides de Guiza. No será hasta 2018, según las últimas estimaciones del Ministerio, que el museo será inaugurado parcialmente y exhibirá los fragmentos del coloso del faraón.

Ramsés II, faraón de la XIX dinastía, gobernó Egipto desde finales de 1270 a.C. hasta 1210 a.C. aproximadamente, y durante su reinado construyó numerosos templos y otros edificios conmemorando su figura. El mayor y más importante de todos lo erigió en Tebas (ahora área de Luxor, cerca al Valle de los Reyes) y fue descubierto por Champollion: el Ramesseum, con dos patios y más de 40 columnas o pilonos. Aunque quizá el más imponente sea el de Abú Simbel, que el faraón ordenó edificar para afianzar su presencia en Nubia.

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