El caso Chuzadas tuvo como blanco a la sociedad colombiana. Según las revelaciones de la revista Semana, 130 ciudadanos, entre ellos políticos, periodistas, exministros, funcionarios de presidencia, generales y sindicatos, fueron objeto del espionaje de efectivos del ejército, sin orden judicial y con aparentes fines políticos.
Este viernes, el Ministerio de Defensa tuvo que reaccionar. El ministro Carlos Holmes Trujillo anunció que una docena de oficiales, incluido un general, fueron apartados del ejército por este escándalo.
Trujillo aseguró que los uniformados, cuyos nombres y cargos no reveló, dejan la institución como consecuencia de investigaciones disciplinarias internas por el “empleo irregular de las capacidades de inteligencia militar”. Pero esta reacción del Gobierno fue rechazada por las organizaciones de DDHH colombianas.
Entre los blancos de espionaje se encuentran el estadounidense Nick Casey, corresponsal del diario The New York Times. El director para las Américas de la organización Human Rights Watch (HRW). Tampoco fueron ajenos los políticos. Los senadores Gustavo Bolívar, Angélica Lozano y Antonio Sanguino, también, fueron escuchados.
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