• Reconstrucción del cráneo del dinosaurio Bissektipelta archibaldi realizada por la Universidad Estatal de San Petersburgo.
Publicada: lunes, 8 de junio de 2020 9:31

Un equipo de paleontólogos crea en modelo 3D el cerebro de una especie de dinosaurio que vivió durante el Jurásico.

Los científicos de la Universidad Estatal de San Petersburgo informaron de la creación del modelo 3D más detallado del cerebro y vasos sanguíneos de un Bissektipelta archibaldi, una especie de dinosaurios del período Jurásico, hace aproximadamente 160-65 millones de años.

Para ello estudiaron tres fragmentos de cráneos fósiles, usando tecnología de tomografía computarizada, que en los últimos 15–20 años ayuda a los paleontólogos a comprender cada vez mejor cómo era el cerebro de los dinosaurios, según el autor principal del estudio, Iván Kuzmín.

Los restos de esta especie fueron hallados durante una serie de expediciones internacionales a finales de la década de 1990 y a principios del 2000 en la Formación Bissekty en el desierto de Kyzyl Kum de Uzbekistán.

Los resultados de la nueva investigación revelaron que los anquilosáuridos tenían un buen olfato y escuchaban sonidos de baja frecuencia. Además, eran capaces de “enfriar el cerebro”.

“Es posible que la sangre haya fluido en diferentes direcciones y se haya redistribuido, manteniendo una temperatura óptima del cerebro del animal”, indicó Kuzmín.

El fragmento de un cráneo del dinosaurio Bissektipelta archibaldi encontrado en Uzbekistán.

 

Además, explicó que el sistema sanguíneo de la cabeza del Bissektipelta archibaldi resultó ser más parecido a los vasos sanguíneos de los lagartos modernos que a los de los parientes más cercanos de los dinosaurios: cocodrilos o aves. Sin embargo, el cerebro de ese dinosaurio era 1,5 veces, unos 26,5 gramos, más pequeño que el de los animales modernos del mismo tamaño.

“Las especies modernas se caracterizan por una cierta conexión entre el peso del cuerpo y el del cerebro”, añadió Kuzmín.

De acuerdo con el experto, los anquilosaurios y sus parientes cercanos, los estegosaurios, estaban prácticamente atrasados. Así que su masa cerebral era al menos la mitad de lo que esperaban ver los investigadores.

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